Jean-Baptiste Girard

Nació el 17 de di­ciembre de 1765 en Friburgo (Suiza), murió en la misma ciudad el 7 de marzo de 1850. Después de haber estudiado en varios cole­gios religiosos de Suiza y Alemania, entró en la Orden de los Conventuales en 1781 y se consagró a la enseñanza en colegios fran­ciscanos en Uberlingen (Alemania) y en Friburgo, hasta que en 1799, habiéndose dado a conocer por un plan sobre la edu­cación pública para la República helvética, fue llamado a Lucerna como consejero cató­lico del ministro de Educación, Stapfer.

No queriendo, sin embargo, asumir la respon­sabilidad de decisiones que se tomaban a sus espaldas, dimitió; pero el ministro, con objeto de tenerlo junto a él, lo hizo nom­brar párroco católico de Berna — el prime­ro después de la Reforma —, cuando el go­bierno se trasladó a la nueva capital. A partir de 1804 organizó y dirigió las escue­las populares de su ciudad natal, con lo que realizó una verdadera revolución en la enseñanza tendente a la formación integral del niño. La fama de las escuelas «girar- dinas» se esparció rápidamente. En Fribur­go, sin embargo, pronto fueron considera­das demasiado progresistas e inspiradas en el espíritu de la Ilustración; el método de enseñanza mutuo (introducido por G. en 1816) fue considerado contrario al princi­pio de autoridad, contaminado de protes­tantismo, y fue suprimido por el Gran Con­sejo (1823). G. se retiró entonces a Lucerna; de allí pasó a Friburgo, donde murió.

El tratado De la enseñanza regular de la len­gua materna en la escuela y en la familia (1844, v.) y el Cours éducatif de langue maternelle pour les écoles et les familles (1845-48), recogen los principios de su peagogía, fundada en el método intuitivo (método maternal) y en un concepto inte­gral de la educación, que se ha de realizar en un ambiente de libertad y de amor.

P. Braido