Jacopone da Todi

(Jacopo Benedetti). Nació en 1236 (?) en Todi, y murió en Collazzone, entre Todi y Perugia, probablemente el día de Navidad de 1306. Hijo de una familia noble y poseedor de una buena cultura, pa­rece haber cultivado la poesía ya antes de su conversión, y ejercido en su ciudad la profesión de procurador. Las antiguas bio­grafías debieron de acentuar el carácter licencioso de su existencia mundana ante­rior a la llamada de la fe; sin embargo, el ímpetu y la pasión con que afrontó luego la experiencia religiosa inducen a dar cierto crédito a las afirmaciones respecto de una primera etapa de vida desenfrenada.

Los mismos biógrafos atribuyen la conversión de J. a un hecho trágico: la muerte de su esposa, Vanna di Bernardino di Guidone, a consecuencia del hundimiento de un palco en una sala de baile; su marido debió de hallar en el cuerpo de la difunta un cilicio, y ello le habría llevado a la penitencia. En 1278 J. ingresó en la orden franciscana. Se daban ya entonces y desde algún tiempo las divergencias entre la tendencia moderada de los «conventuales», inclinados a la mitigación de la dura regla de San Francis­co, y los «espirituales», fieles a la norma de la pobreza absoluta. El temperamento impe­tuoso y violento del neófito llevóle hacia los últimos. Tras el regreso de éstos a Italia una vez cumplida en Cilicia, a donde habían sido enviados como castigo en 1289, su mi­sión entre los armenios, J. se adhirió a la petición presentada a Celestino V para lograr una autonomía satisfactoria en fa­vor del movimiento.

Poco después Bonifa­cio VIII abrogó la concesión hecha a los espirituales por su predecesor, quien había reconocido la orden de los « Eremitas Pobres de Celestino». De ahí la oposición de J. al pontífice. Unido a los cardenales Jacopo y Pietro Colonna, firmó en 1297 el manifiesto que declaraba depuesto a Bonifacio y pe­día la celebración de un concilio. El papa excomulgó a sus adversarios y les declaró la guerra. Atacada Palestrina, centro de resistencia de los rebeldes, en septiembre de 1298 J. cayó prisionero y fue procesado. Permaneció largo tiempo en la cárcel, y no obtuvo la libertad hasta después de la muerte del papa, ocurrida en 1303. Durante los años de lucha y de cautiverio compuso la mayor parte de sus Laudas (v.), en las cuales aparecen reflejados los motivos de su polémica religiosa y de su singular expe­riencia mística.

L. Caretti