Iseo

Nació hacia el año 420 a. de C. y murió después de 343. Muy pocas noticias po­seemos acerca de su vida, de la cual igno­ramos incluso los límites cronológicos pre­cisos. Los antiguos se hallan de acuerdo en afirmar que floreció entre la guerra del Peloponeso y el reinado de Filipo. Según parece, el primero, en el tiempo, de los once Discursos (v.) que del autor en cues­tión conservamos, o sea el quinto, debe situarse en el año 392; ello, por lo tanto, nos obliga a atrasar la fecha de su naci­miento hasta los alrededores de 420. Su larga actividad de abogado debió de exten­derse entre 392 y 344, por cuanto a este ano pertenece el último de sus discursos, el duodécimo. Los antiguos dicen que I. fue discípulo de Isócrates y maestro de Demóstenes.

Sabemos que vivió casi siempre en Atenas, aun cuando muy probablemente no debió de ser ateniense de nacimiento; pudo ver la luz en Calcis de Eubea, donde se dan testimonios frecuentes del nombre Diágoras, que ha llegado hasta nosotros como el de su padre. Debido a su calidad de me­teco no participó en la vida política de Ate­nas, y ejerció la profesión de logógrafo y también, posiblemente, la de maestro de elocuencia. Sus oraciones forenses — los an­tiguos conocían sesenta y cuatro, catorce de ellas no auténticas; nosotros conserva­mos sólo once, más un extenso fragmento — tratan cuestiones de derecho hereditario, materia en la cual I. debió de ser un verda­dero especialista, y resultan excelentes, a causa de su habilidad dialéctica, su claridad y la precisión del estilo, semejante al de Lisias.

L. Marzo Raminella