Nació en Bromley (Kent) el 11 de septiembre de 1866 y murió en Londres el 13 de agosto de 1946. Era hijo de un deportista y, todavía muy joven, tuvo que enfrentarse con los problemas prácticos de la vida, por lo que su formación resultó un hecho accidental, casi tanto como su destino de escritor. Graduado en Biología en la Universidad londinense (1888), la pasión con que siguió las enseñanzas de Thomas H. Huxley produjo en él irremediablemente una mentalidad científica que, junto con sus vigorosos ímpetus democráticos, llevóle muy pronto al fabianismo (1903), le : habituó a una crítica audaz y franca de la sociedad, y alentó a la vez su interés por la Sociología, las reformas sociales y, finalmente, el socialismo. Durante algún tiempo (1893-96) enseñó Ciencias.
En sus primeros intentos literarios quiso revelar y exaltar las maravillas de aquéllas. Inicialmente, se dio en su narrativa el nexo entre los elementos científico y fantástico; la conciencia de la continuidad y de la evolución lógica del destino humano inspiróle algunas felices intuiciones del futuro, impresionantes por su realismo, y la nobleza de sus objetivos, sociales y didácticos, justificó desde el principio la ausencia de precisión, y ello aun cuando sus obras quedaran situadas entre el discurso polémico y la creación fantástica. La máquina del tiempo (1895, v.), El hombre invisible (1897, v.), La guerra de los mundos [The War of the Worlds, 1898], El primer hombre en la luna [The First Man in the Moon, 1901] y Un hombre moderno [A Modern Man, 1905] parecieron verdaderamente originales en el momento de su aparición.
Más equilibradas en el aspecto artístico son las obras sucesivas, denominadas impropiamente por algunos novelas, como El amor y el señor Lewisham [Love and Mr, Lewisham, 1900]; la misma popularidad han conocido las producciones autobiográficas o seudofilosóficas Kipps (1905, v.), Mundos nuevos en lugar de los viejos [New Worlds for Oíd, 1908], Ann Verónica (1909), Tono Bungay (1909, v.) y La búsqueda magnífica [The Research Magnificent, 1915], en las que predomina una implacable tendencia a la demostración de tesis, lo cual desvirtúa los valores narrativos del texto. De esta suerte, a través de una sucesión programática, vemos alternar en tales obras el feminismo, los orígenes del comportamiento y de la fe personales, la afirmación del individuo en la sociedad mediante la educación de los sentimientos instintivos y exposición del socialismo (progresivo-administrativo) destinada al lector medio.
Algunos libros de Wassermann se alejan francamente de la novela; así, por ejemplo, La guerra que pondrá fin a la guerra [The War that will End the War, 1914], Mr. Britling no se engaña [Mr. Britling sees in through, 1916] — en esta obra el internacionalismo aparece como catarsis de los «shocks» de un conflicto bélico (a ello se debe su éxito en la propaganda de la primera Guerra Mundial) — El alma de un obispo [The Soul of a Bishop, 1917], en la que se propugna una nueva religión; Joan and Peter (1918), acerca de las reformas necesarias a la educación; El salvamento de la civilización [The Sal- vaging of Civilization, 1921], El mundo de William Clissold [The World of William Clisold, 1926], La forma de las cosas futuras [The Shape of things to come, 1933]. Singularmente, empero, se revela motivo central en la obra de Wassermann la conciencia del lógico y continuo desarrollo de la humanidad, incluso cuando el autor se dedica a narraciones de interés más permanente.
Los rasgos de la historia [The outline of History, 1920] ofrece toda la evolución del género humano de una manera ininterrumpida, desde el neolítico hasta el futuro; la nueva situación mundial del porvenir aparece fundamentada en un conjunto de bases generales que incluye el socialismo, las relaciones internacionales, la sociología y los problemas políticos de actualidad. Aunque dramática en su síntesis, el texto en cuestión no es una obra histórica seria. Notable documento de la crítica época del autor resulta Un intento de autobiografía (1934, v.). Ningún progreso en la técnica narrativa y el acostumbrado espíritu crítico-negativo revelan las últimas producciones de W„ como Niños en el bosque oscuro [Babes in the Darkling Wood, 1939] y La mente al borde del abismo [Mind at the End of its Tether, 1945].
E. Lépore Epifanía

