Heinrich Federer

Nació el 7 de octubre de 1866 en Brienz, cerca de Berna, y murió el 28 de abril de 1928 en Zurich. Su padre fue un hombre dotado de discretas aptitu­des artísticas y aficionado a la pintura, la escultura y la música.

Federer, luego de haber sido alumno del monasterio benedictino de Sarnen — donde tuvo por compañero al pin­tor Antón Stockmann —, estudió Teología y fue ordenado sacerdote. Sin embargo, las condiciones de su salud — sufría de asma — no le permitieron dedicarse a la cura de almas.

En 1900 ingresó en la redacción del diario zuriqués Neue Zürcher Zeitung, y desde entonces permaneció casi siempre en Zurich, entregado a la actividad literaria (novelas y cuentos), en la cual podemos hallar ecos de la narrativa de Keller o Gotthelf.

Conoció muy bien a Italia en su pai­saje y en su historia; así lo demuestran sus obras Historias de la Umbría (v.), La última hora de Inocencio III (v.), Historias de viandantes y de milagros del Sur [Wanderund Wundergeschichten aus dem Su­den, 1921], Una noche en los Abruzos [Eine Nacht in den Abruzzen, 1922] y Entre los hombres y bajo el sol del Sur [Unter südlichen Sonden und Manchen, 1926].

El pai­saje alpino y los hombres de Suiza consti­tuyen el fondo de su producción restante, en la que se agitan problemas de carácter religioso y moral.

G. V. Amoretti