Gregorio de Catino

Nació en Catino, en Sabina, hacia 1060, e ingresó todavía niño (era el menor, al parecer, de una noble familia) en la abadía benedictina de Santa María de Farfa, donde recibió el encargo de reorganizar el archivo.

Le vino el de­seo de redactar la historia de su monasterio y comenzó (1092) registrando y transcri­biendo en un solo volumen los 1324 docu­mentos inventariados (Regestum Farfense); a continuación (1103) repitió el trabajo con aquellos que atestiguaban concesiones o arriendos hechos por la abadía (Liber Largitorius). Por último, de aquel minucioso catálogo extrajo los datos para la Crónica de Farfa (v.). A los setenta años redactó un Floriger chartarum coenobii Farfensis, seleccionando los documentos principales de los libros precedentes.