Giuseppe Peano

Nació en Cuneo el 27 de agosto de 1858 y murió en Turín el 20 de abril de 1932. Licenciado en Matemáticas en la Universidad de Turín, inició en la misma su carrera como ayudante de Angelo Genocchi. En este cargo cuidó la publicación de las lecciones de análisis del titular, aña­diéndoles numerosas notas que demuestran en Peano una notabilísima agudeza crítica y una sorprendente sensibilidad para las con­diciones de validez de los más delicados teoremas, aquella sensibilidad que más tarde haría decir a Russel que Peano estaba «singu­larmente inmune de errores». A la muerte de Genocchi, le sucedió en la cátedra de Cálculo infinitesimal y creó en torno suyo una floreciente escuela de analistas. Fue miembro señaladísimo de la Academia de Ciencias de Turín, en cuyas «Atti» publi­có trabajos muy importantes.

En los últi­mos años de su vida abandonó la cátedra de Cálculo para pasar a la de Matemáticas complementarias, más en consonancia con la dirección que había dado a sus estudios. Mantuvo siempre un tono de vida extre­madamente modesto, a pesar de la fama mundial que rodeaba su nombre. La obra de Peano se halla indisolublemente vinculada a aquella revisión general de los métodos y conceptos de la matemática que carac­terizó a los últimos decenios del siglo pa­sado. La fama de Peano como matemático que­dará vinculada sobre todo a la célebre curva que llena un cuadrado completo y que lleva precisamente el nombre de «curva de Peano»; ella ha puesto en crisis las antiguas definiciones de curva y ha abierto el ca­mino a las investigaciones modernas sobre la teoría de las dimensiones. La obra crítica de Peano se extiende desde la Lógica hasta la Aritmética y la Geometría.

Recordemos, con respecto a esta última, el Cálculo geo­métrico según el «Ausdehnungslehre» de H. Grassmann (1888, v.), que es una obra muy original a pesar de su título; de ella deriva el moderno cálculo vectorial. Débese también a Peano la creación de una lengua internacional, el «latín sin flexión», al que dedicó Peano gran parte de su atención en los últimos decenios, y del que se sirvió en sus principales trabajos de divulgación. Recor­demos además entre sus obras I principi di geometría lógicamente esposti (1889, v.), Lezioni di analisi infinitesimale (1893) y por último, Aritmética general y álgebra elemental (1902, v.).

L. Geymonat