Robert Edwin Peary

Nació el 6 de mayo de 1856 en Cresson (Pennsylvania) y murió en Washington el 20 de febrero de 1920. Estu­dió en la Portland High School y en el Bowdoin College. Licenciado en 1877, se ocupó de alzados geofísicos y entró después como cartógrafo en la U. S. Coast and Geodetic Survey, en Washington, y, dos años más tarde, en la Marina mercante con el grado de teniente. Habiendo concebido el proyecto de explorar Groenlandia, hizo en 1886 una exploración inicial de 160 kiló­metros hacia el interior y publicó un in­forme sobre la misma en 1887. En 1889 fue atravesada Groenlandia por Fridtjof Nansen; Peary centró entonces sus esfuerzos sobre la exploración de la extremidad septentrio­nal de la isla; durante el período julio de 1891-septiembre de 1892, con trineos arras­trados por perros, alcanzó la costa nordeste y realizó el viaje de regreso, comprobando así la insularidad de Groenlandia.

Conven­cido de poder llegar al Polo Norte con un viaje desde la extremidad septentrional de Groenlandia partiendo al comienzo de la primavera, expuso sus proyectos en Londres en 1896-97; lord Northcliffe le dio una nave, la «Windward». En 1898 apareció Hacia el Norte sobre el «Gran Hielo» [North-ward over the «Great Ice»]. Habiendo obtenido del presidente McKinley una licencia de cinco años, marchó hacia el Norte, alcan­zando un punto situado a 1140 km. del Polo. En 1903 volvió a salir, sirviéndose de esquimales y de sus perros. A bordo de la nave «Roosevelt» zarpó de Nueva York en 1905 y en 1906 llegó a un punto situado a 278 km. del Polo.

En 1907 publicó una narración del viaje (Más cerca del Polo [Nearest the Pole]). En 1908 realizó la última expedición, a la edad de 52 años y con 25 de experiencia, de la zona ártica. En marzo de 1909, 24 hombres y 133 perros par­tieron de Cape Columbia y el 6 de abril llegaba al Polo Norte con 4 esquimales y su criado negro (v. El descubrimiento del Polo Norte). Cinco años antes, el doctor F. A. Cook, que había tomado parte como médico en la expedición de 1891, se había vanagloriado de haber descubierto el Polo, y el público lo había creído. La controversia siguiente, durante la cual las reivindicacio­nes de Peary fueron acogidas con alguna sos­pecha, fue zanjada al fin por científicos imparciales a favor de éste.

En 1911, me­diante una ley del Congreso, fue promovido al grado de vicealmirante y jubilado. Hon­rado con numerosas condecoraciones por sus empresas y su contribución a la etnolo­gía, a la geografía, a la meteorología y a la hidrografía, se retiró a la vida privada y se interesó por la aviación; cuando entraron los EE. UU. en la primera Gran Guerra, fue nombrado presidente del Comité nacional de defensa aérea costera.

L. R. Lind