Giuseppe Palmieri

Nació en Martignano (Leece) en 1721, en el seno de una de las más conspicuas familias del lugar; murió en Nápoles el 1.° de febrero de 1793. Ya desde su infancia demostró una notable pasión por los estudios de carácter histórico, que casi nunca se vieron interrumpidos por la carrera militar que emprendió muy tempra­namente: a los trece años, en efecto, ingre­saba como abanderado en un regimiento del rey de Nápoles; en 1744 combatió en Velletri como ayudante mayor, y todavía joven alcanzó el grado de teniente coronel en el regimiento de Calabria. Durante los largos ocios militares continuó cultivando la his­toria, reuniendo gran cantidad de observa­ciones procedentes de sus experiencias per­sonales y de las atentas lecturas de los textos de César, Tácito, Grocio, etc. En 1761 publicaba las Reflexiones críticas sobre el arte de la guerra (v.) que fueron estimadas en toda Europa y que alcanzaron incluso la aprobación de Federico el Grande.

Al año siguiente solicitó y obtuvo Palmieri el licén­ciamiento en favorables condiciones, ya que el rey permitió que conservara todas las prerrogativas de su graduación. Vuelto a Apulia profundizó sus estudios en el cam­po económico, y en 1780 fue nombrado administrador general de la aduana en la provincia de Otranto; siete años más tarde llegó a ser miembro del Consejo Supremo de la Hacienda del Reino. Publicó en este período otras obras, entre las cuales Pensieri ecominici (1788) y Della ricchezza nazionale (1792). En 1791 fue nombrado director de la Hacienda regia con la remu­neración de seis mil ducados; en este car­go, gracias a su visión concreta e inme­diata de los problemas, tuvo ocasión de encarrilar e incluso realizar útiles refor­mas de carácter administrativo y económi­co, colocándose así en las filas de aquellos espíritus ilustrados que trataron de enlazar la tradición del pensamiento italiano con la cultura europea de su tiempo.

R. Fabietti