Giovita Scalvini

Nació en Botticino (Brescia) el 16 de marzo de 1791 y murió en Brescia el 1.° de enero de 1843. Cuando joven conoció a Monti y Foscolo, sintiendo este último hacia él un aprecio singular. Aban­donados los estudios de leyes que emprendiera en Bolonia y prosiguiera en Padua, halló trabajo en 1818 en Milán como redac­tor de la Biblioteca Italiana, en la que pu­blicó numerosos artículos reveladores de una cultura bastante amplia y abierta al romanticismo. Su oposición a las autoridades austríacas le valió nueve meses de cárcel. Puesto en libertad, huyó en 1822 a Suiza, e inició una expatriación que se prolonga­ría a lo largo de diecisiete años; durante este destierro mantuvo contacto con los centros más animados de la cultura europea.

En Londres relacionóse de nuevo con Fos­colo. En 1830 siguió activamente en París los acontecimientos contemporáneos, y creyó en la posibilidad de una influencia favorable de éstos sobre la vida italiana. En el casti­llo de Gaesbeek llevó a cabo la traducción de la primera parte de Faust (1835). Al mismo tiempo reunió material para un estudio profundo de la poesía de Goethe, y refle­xionó acerca de las diferencias existentes entre la poética romántica y la clásica, y sobre las relaciones mutuas de crítica y filo­sofía. Aun cuando consciente de la necesi­dad de una renovación en la poesía, sólo un presentimiento de ello cabe, en realidad, advertir en sus versos (L’esule, Ultimo carme). En 1839, luego de una amnistía conce­dida por los austríacos, regresó a la patria; tal retomo, empero, fue más bien una repa­triación triste, y casi un segundo destierro. Al morir legó a N. Tommaseo sus papeles, con los cuales publicó éste en 1860 el volu­men de los Escritos (v.).

M. Marcazzan