Giovanni Prati

Nació en Dasindo di Campomaggiore el 27 de enero de 1814, murió en Roma el 9 de mayo de 1884; es considerado como el iniciador en Italia de la llamada segunda manera romántica. De espíritu ca­balleresco, pero inquieto y desordenado, tuvo una vida llena de aventuras, y sólo ya en plena madurez, su constante y sincero patriotismo y su lealtad a la causa monár­quica le aseguraron una cierta tranquilidad de vida. Muy joven aún sus patrióticos ver­sos le causaron las primeras dificultades. En los años que precedieron a la primera guerra de independencia de Italia, peregrinó por el Lombardo-Véneto y por Suiza. En 1848 estaba en Padua, decidido parti­dario de Carlos Alberto. Detenido en aquel mismo año y desterrado al Trentino, se le encuentra pocos meses después en Venecia.

Vinculado a la política saboyana, se refu­gió en Turín, donde su lealtad fue premiada con el nombramiento de historiador de la Corona. Fallecida prematuramente su pri­mera mujer, se casó en segundas nupcias, y este matrimonio puso orden en su vida sentimental y le aseguró una tranquila exis­tencia familiar. En 1865 siguió a la corte a Florencia y en 1871 a Roma, donde fue nombrado director del Instituto Superior del Magisterio de aquella ciudad. Y en Roma murió trece años después. Entre sus obras más notables son dignas de recuerdo el pequeño poema Edmenegarda (1841, v.). Su producción posterior, publicada de un modo disperso, fue reunida en varios volú­menes: Canti lirici (v. Cantos), Canti per Il popolo (1843), Baladas (1843, v.), Nuovi canti (1844), Memorie e lagrime (1847), Passeggiate solitario (1847), Storia e fanta­sía (1851), Canti politici (1852).

Insiste en la figura del contradictorio héroe román­tico en Rodolfo (1853); de inspiración byroniana y goethiana son Satanás y las Gra­cias (1855, v.) e Il conte di Riga (1856); una novela en verso, Ariberto (1860). Las últimas colecciones de versos Psique (1876, v.) e Isis (1878, v.) cierran de una forma más, límpida y clásica los motivos de un romanticismo que había conocido momen­tos dramáticos y fantásticos.