Giovanni Meli

Nació el 6 de marzo de 1740 en Palermo, murió en la misma ciudad el 20 de diciembre de 1815, llevó a la más elevada expresión lírica la tradición del idioma siciliano literario. Fue educado du­rante siete años por los jesuitas; pero sustancialmente fue un autodidacta que leía con entusiasmo los clásicos latinos e italianos. En el trienio 1759-61 estudió Medicina, pero más que dedicarse a la Química y a la Fí­sica ejercitaba sus nativas facultades poé­ticas escribiendo odas y canciones a la ma­nera de Frugoni y de Rolli. Fue invitado a dar alguna prueba de estas facultades suyas en la academia «La Galante Converzasione», fundada por A. Lucchesi Palli, príncipe de Campofranco. Pronto el nom­bre de M. corrió de boca en boca en el mundo de la aristocracia palermitana.

Llegó a ser conocidísimo con el poemita en octa­vas El hada galante (v.). En 1764 obtuvo la licencia profesional para «poder libre­mente medicar». Se hizo llamar abate, pero nunca tuvo órdenes menores. De 1767 a 1772 ejerció la Medicina en Cinisi, que era un feudo del célebre convento benedictino de San Martín de Scale. A esta época fe­liz de la vida del poeta corresponde su obra maestra, Bucólica (v.): el contacto con la belleza y la serena paz del campo siciliano, hizo que Meli volviera a encontrar aquella vena .secreta de su poesía que lo había sepa­rado de los convencionalismos de la Arcadia. Este sentimiento de la naturaleza, gozado de nuevo, con renovada ingenuidad, permitió a Meli convertirse en gran poeta y dio posibilidad a su obra de formar parte de la literatura de la Renovación. Vuelto a Pa­lermo obtuvo gloria y amor; su fama cru­zó los límites de la isla y de Italia; fue admirado por Herder y por Goethe. Escri­bió las Odas, algunas de ellas admirables, justamente celebradas, Lu labbru, Lu pettu, en las que, como en Bucólica, alcanza Meli los vértices de la verdadera poesía en una lengua que sólo aparentemente es dialectal. En 1787 le fue conferida la cátedra de Química en la Academia de los Estudios.

En los últimos años de su vida, entristecido por adversidades, escribió las Fábulas mo­rales (v.), en las que, por ejemplo, en Don Chisciotti e Sanciu Panza (v.), poemita sa­tírico compuesto alrededor de 1786 se ha que­rido ver el testimonio de una renovación interior del artista, bajo la influencia de las ideas revolucionarias que propugnaban un nuevo orden social basado en la justicia y la igualdad. Pero Meli se mantuvo funda­mentalmente ajeno a la llamada poesía so­cial; o, mejor dicho, sintió también él cómo se insinuaban las nuevas ideas de la Ilus­tración y quiso cantarlas, pero no era el poeta de ellas: su ideal continuó siendo toda su vida el idílico.

G. Santangelo