Giosue Carducci

Nació en Valdieastello in Versilia (Toscana) el 21 de julio de 1835 y murió en Bolonia el 16 de febrero de 1907. Hijo de un médico, su familia trasladóse en 1849 a Florencia, donde C. frecuentó el co­legio de los Escolapios.

En 1853 pasa a la Escuela Normal Superior de Pisa, donde en 1856 alcanza el título de maestro. En 1855 había publicado su primer libro: la anto­logía L’arpa del popolo. Las cerradas ten­dencias conservadoras de la Toscana coetá­nea, la lectura de los autores católico-ro­mánticos impuesta por su padre y la estre­chez espiritual del ambiente de la Escuela Normal de Pisa hicieron madurar en el mu­chacho, de temperamento inquieto y anti- conformista, y con facultades poéticas y precoces inclinaciones literarias, las intole­rancias respecto del catolicismo y el roman­ticismo que constituyen los cimientos de su evolución espiritual.

Enseñó retórica en el Gimnasio de San Miniato al Tedesco (1856- 57), experiencia didáctica evocada más tarde por el poeta en las inspiradas y brillan­tes páginas autobiográficas de Los remedios de San Miniato.

Junto con algunos amigos, fundó en Florencia la inquieta sociedad de los «Amici pedanti», que en 1856 publicó un violento opúsculo antirromántico, Di Brac­cio Bracci e degli altri poeti nostri odiernissimi, al que siguió poco después otro texto por el estilo.

Un año más tarde apa­recía en San Miniato su primera colección de Rimas, luego insertas en la edición com­pleta de las Poesías dispuesta por el mismo poeta (1902) en el libro Juvenilia (v.). Cabe advertir que, en su ordenación definitiva, C. dividió su obra lírica (1850-1900) en los siguientes tomos: Juvenilia (1850-60), Levia Gravia (1861-71, v.), Yambos y épodos (1867- 79, v.), Rimas nuevas (1861-87, v.), Odas bárbaras (1877-89, v.) y Rimas y ritmos (1887-99, v.); a ellos deben añadirse las composiciones líricas iniciales de la época juvenil, reunidas, en la segunda edición nacional de las Obras, en el volumen Pri­meros versos (v.), y otras poesías inéditas del período 1860-1902.

En Juvenilia se en­cuentran ya los elementos de fondo de la poética de C. y se aclaran también los ca­racteres de la polémica antirromántica. Du­rante los años 1857-60, en cuyo transcurso vivió penosamente en Florencia, ocurren el suicidio de su hermano Dante (1857) y la muerte de su padre (1858). En 1859 casóse con Elvira Menicucci.

Mientras tanto, ha­bía iniciado su larga colaboración con el editor florentino Barbèra, fundado (1859) el periódico literario U Poliziano y com­puesto sus primeros textos críticos a los que debió C. la cátedra de «elocuencia» de la Universidad de Bolonia. A partir de en­tonces, la biografía del autor se transforma esencialmente en la historia de su progre­siva celebridad en el campo de la poesía y de la crítica.

En el aspecto político, una serie de episodios determinó el paso del idealismo juvenil de fondo monárquico al de carácter democrático – republicano; con ello llega el período de las composiciones poéticas de combate, que tiene su expresión en los cantos de Levia Gravia y Decennalia (1871, luego Yambos y epodos), entre los – cuales destaca el famoso himno A Satanás (1863, v.).

Los años 1870-1890 marcan en C. una vigorosa pero serena madurez espiri­tual y artística y su consagración como poe­ta de primera línea en la literatura italiana. En 1877 aparecen las primeras Odas bárba­ras, las Nuevas odas bárbaras en 1882, en 1889 las Terceras odas bárbaras y en 1882-84 los tres tomos de Confesiones y batallas (v.), en los que figuran los textos polémicos más notables de C. Durante esta nueva fase, de la que también es testimonio la distensión afectivo-psicológica hallada por el poeta en el amor de Carolina Cristofori Piva, se in­clina, en Rimas nuevas, a temas intimistas o casi «románticos», o bien refunde la po­lémica histórico-nacional o revolucionaria de los Yambos en el sereno vigor épico de Querella comunal (v.), Municipio rústico, La canción de Legnano (v.) y los sonetos de Ca ira (v.); y, por otra parte, en las Odas bárbaras concreta, a través de un clasicismo de matiz netamente rebelde, su ideal de una poesía escogida, sabia y llena de vigor constructivo y de plástico dominio de la palabra y del ritmo.

Una valoración más realista del momento político indujo, mien­tras tanto, a C. a reconocer la positiva fun­ción de la monarquía italiana en la oda Alia regina d’Italia (1878), escrita en oca­sión de la visita real a Bolonia; ello pare­ció a muchos una especie de traición, y en 1881 y el poeta puso punto final a las protes­tas y comentarios con la prosa polémica titulada Eterno femminino regale.

La dila­tada fama de C. entre el gran público viose en parte favorecida por la colaboración del escritor, a partir de 1880, en periódicos de considerable difusión, como II Fanfulla della Domenica y Cronaca bizantina. En 1890 el poeta fue nombrado senador, y en 1899 publicó la última serie de composiciones líricas, Rimas y ritmos, noblemente graves y solemnes, veladas por una humana tris­teza y vagos e inquietos presentimientos mortales.

Al mismo tiempo que su actividad poética, desarrolló una fecunda labor crítica, abundante en intercambios espiri­tuales y extendida a casi todos los ámbi­tos y problemas de la historia literaria italiana, desde el siglo XIII hasta el XIX. Cabe citar aquí los cinco discursos Del desenvol­vimiento de la literatura nacional (1868-71, v.), Historia del «Día» (v.) y los diversos textos polémicos publicados en Bozzetti e scherme y Confesiones y batallas; los pró­logos a Juvenilia, Levia Gravia y Yambos y épodos, Polémicas satánicas (1869, v.), Critica e arte (1874), Novissima polémica (1878), Rapisardiana (1881), Ca ira (1883) y Cenizas y pavesas (v.).

El período 1900- 1907 constituyó un tristísimo y patético oca­so, anunciado en 1899 por un ataque de parálisis parcial. En 1904 abandonó definiti­vamente su magisterio y en enero del año siguiente el Parlamento le concedió una pensión extraordinaria a título de gratitud nacional. A fines de 1906 recibió el primer Premio Nobel de Literatura otorgado a un escritor italiano. Fallecía pocos meses después.

D. Mattalia