Nacido en 1747 en Bercel (Hungría ) y m. en Kovácsipuszta el 19 de febrero de 1811. Apenas cumplidos los dieciocho años ingresó en la guardia noble húngara de María Teresa.
De ingenio vivo, pero inculto, en Viena diose cuenta muy pronto no sólo de su falta de preparación, sino también del atraso cultural de su país; y, así, empezó a estudiar febrilmente movido por el afán de hacerse útil a la causa del progreso nacional.
Atraído al principio singularmente por el teatro, experimentó la influencia de Gottsched y Sonnenfels, a la cual sucedió más tarde la del Voltaire dramaturgo, que abrió a Bessenyei el camino hacia las otras manifestaciones de la ilustración francesa.
En su primera Tragedia de Agís (v.) siguió todavía las huellas de Gottsched; luego escribió bajo el influjo de los modelos franceses. Compuso dramas de tema húngaro, intentó con éxito la comedia (v. El filósofo), escribió poesías filosóficas, y, a través de una serie de estudios y proyectos políticos, sociales y culturales, trató de sacudir la inercia de sus compatriotas.
Imitáronle con parecido ardor algunos miembros de la guardia, y a tal «sociedad» se adhirieron también en su patria numerosas mentalidades avanzadas. En 1773 Bessenyei abandonó la carrera militar, y, nombrado por María Teresa custodio honorario de la Biblioteca Imperial, dedicóse por completo a la actividad literaria.
Faltado del apoyo de la corte tras la muerte de la emperatriz, abandonó Viena y, a la edad de treinta y cinco años, descontento de sí mismo, se retiró a su propiedad rural y perdió todo contacto con el mundo literario que precisamente él había puesto en pie. Su obra más importante —El viaje de Tarimenes (v.), novela que refleja las dudas, las ilusiones y los desengaños religiosos, políticos y sociales del autor— quedó manuscrita.
E. VArady

