Gian Domenico Romagnosi

Nació en Salsomaggiore el 11 de diciembre de 1761 y murió en Milán el 8 de junio de 1835. Graduado en Jurisprudencia en la Universidad de Parma (1786), dedicóse al estudio de la filo­sofía y de las ciencias, y concibió su famosa Génesis del derecho penal (v.). Desempeñó varios cargos públicos en Trento, y en sep­tiembre de 1796, al entrar los franceses en la ciudad, presentó al Senado municipal un programa de reformas, singularmente del sistema judicial y de la instrucción pública. En 1802 fue llamado a la cátedra de Derecho público de la Universidad de Parma, donde dio a la luz otra obra magistral, la Intro­ducción al estudio del derecho público uni­versal (1805, v.), Posteriormente enseñó en la Universidad de Pavía y en las Escuelas Especiales de Milán, y llevó a cabo algunas misiones oficiales.

Caído Napoleón y vueltos los austríacos, adhirióse a las conspiraciones que iban organizándose, y fue obligado al abandono de la enseñanza. Colaboró en di­versos periódicos, entre ellos en II Conciliatore. Envuelto en los procesos venecianos de 1821, salió absuelto; pero vio limitadas considerablemente sus actividades. En 1825 las autoridades austríacas le impidieron la expatriación, y, con ello, la aceptación de la cátedra de Jurisprudencia de la nueva Universidad de Corfú, cargo para el cual había preparado la obra Instituciones de filosofía civil (1839, v.).

Con todo, tal pe­ríodo resultó intensamente productivo; en­tre sus textos se cuenta De la índole y de los factores de la civilización (1829-32, v.). Filosóficamente, la posición de Romagnosi se carac­teriza por el reconocimiento de una mayor autonomía en la actividad del sujeto, así como por la exigencia que le induce a eludir la especulación abstracta y a llevar la filo­sofía hacia asertos y aplicaciones concretos en el orden político-social.

G. Capone Braga