Georges Perrot

Nació en Villeneuve Saint – Georges (Seine-et-Oise) el 12 de noviembre de 1832 y murió en Paris el 30 de junio de 1914. Asistió a la École Normale Supérieure, en la que se había matriculado en 1852 y en la que obtuvo resultados óptimos. Sus prime­ras aficiones se encaminaron a las materias clásicas, especialmente a la arqueología. Conocía a la perfección el latín y el griego, además de otras lenguas orientales antiguas. En 1855 pudo ir a Grecia y asistir a la escuela francesa de Atenas, interesándose por la Historia griega, especialmente por lo que respecta a la legislación ateniense a través de los tiempos, que será el tema de una obra erudita, Essais sur le droit public et privé de la République Athénienne (1867). Habiendo regresado a Francia, se dedicó a la enseñanza. En 1861, el Ministerio de Instrucción Pública le confió la misión de una exploración científica en Asia Me­nor: Perrot se dirigió a Ancira, donde quedaban por estudiar el templo de Augusto y sus inscripciones, que descifró de un modo completo y exacto.

El gobierno francés publicó los resultados de las exploracio­nes de Ancira y de otras ciudades asiáticas correspondientes a las antiguas provincias de Galaica y de Bitinia; una parte del libro se tituló Souvenirs d’un voyage en Asie Mineure. También estuvo Perrot en Creta, cuyos monumentos y vestigios antiguos do­cumentó en otra obra pintoresca, además de erudita, L’île de Crète (1866). Profesor de poesía latina en el Collège de France (1868), «maître des conférences» en la École Nor­male Supérieure (1872), profesor de arqueo­logía en la Sorbona (1877), todavía hoy interesan sus artículos publicados en las más difundidas revistas francesas de su tiempo: Revue archéologique (de la que fue codirector), Revue des Deux Mondes, etc. Su fama está vinculada sobre todo a la Historia del arte en la Antigüedad (v.), es­crita en colaboración con Charles Chipiez.

E. Fezzi