Nació en Padua hacia 1523 y murió en Venecia el 23 de abril de 1554. Perteneció a una familia de modestos comerciantes paduanos, y, muerto su padre, vivió en Venecia con dos hermanos. Bella, enamoradiza, culta, amable, buena conversadora y artista, pronto reunió en tomo suyo a un círculo de patricios y artistas famosos y llegó a ser la perfecta hetaira del primer Renacimiento veneciano. Más que a los diversos amores, empero, su fama se halla vinculada esencialmente a las Rimas (v.), en las que su único sentimiento amoroso verdadero, el que le inspirara Collaltino di Collalto, resulta algo más que un mero motivo estético según el estilo de Petrarca.
La inspiración sincera y la abundancia de nuevos y audaces temas sitúa su cancionero entre los mejores del siglo. Más sincera que V. Colonna y ajena a las hipocresías platónicas de Tullia d’Aragona (v.), cantó la realidad de su vida y de su espíritu, la pasión, feliz o dolorosa, los celos, la humillación y la renuncia con una inteligencia nada vulgar y una disciplina artística que redime a la poetisa de la irregularidad de su vida. Murió, todavía joven, tras quince días de enfermedad; no faltó quien sospechara que había sido víctima del veneno.
M. T. Dazzi

