François-Félix Tisserand

Nació en Nuits- Saint-Georges (departamento francés de la Costa de Oro) el 13 de enero de 1845 y murió en París el 20 de octubre de 1896. En 1863 ingresó en la «École Nórmale Supérieure» de la capital, donde pronto destacó por su notable capacidad intelectual y su rara mo­destia. En 1866 Le Verrier llamóle como astrónomo adjunto al observatorio de París; allí, entre otros trabajos astronómicos, ela­boró una tesis sobre el método de Delaunay respecto de la teoría del movimiento lunar. En 1868 participó en la expedición que fue a la península de Malaca a observar el eclip­se total de sol del 18 de agosto. A los veintiocho años se le confió la organiza­ción del observatorio de Toulouse, donde pudo realizar importantes estudios sobre los satélites de Júpiter y Saturno, las estrellas fugaces y las manchas solares.

Sucedió (1878) a Le Verrier en la «Académie des Sciences», e ingresó en el «Bureau des Lon­gitudes». En 1874 marchó al Japón con Janssen, y en 1882 a la Martinica en com­pañía de Bigourdan y Puiseux, para obser­var el paso de Venus sobre el Sol. En 1883 inició su obra monumental Tratado de me­cánica celeste (v.), que coordina todos los estudios y progresos realizados desde la época de Laplace hasta la del autor. Cabe mencionar un notable artículo suyo, publicado por el Bulletin astronomique en 1889, sobre la teoría y la observación de los co­metas periódicos. Tisserand dedicó a este boletín gran parte de su actividad, e hizo del mismo un útil instrumento de trabajo y de aliento para el progreso de la astronomía. El nuevo cargo de director del observatorio de París como sucesor del almirante Mouchez le llevó a otras misiones, entre las cuales figu­raron la ejecución del mapa fotográfico del cielo, obra a la que aportó una contribución notable» Tisserand poseyó las cualidades propias del genio francés: claridad, elegancia y sentido común. Sencillo y modesto, ayudó siempre solícitamente a los jóvenes que iniciaban su actividad científica.

G. Abetti