Francisco López de Úbeda

No existen noticias referentes a las fechas del naci­miento y la muerte de este autor. En 1605 fue publicada en Medina del Campo bajo su nombre la primera parte de La pícara Justina (v.), obra escrita posiblemente va­rios años antes, y retocada luego tras la aparición de Guzmán de Alfarache. Aun cuando probada documentalmente la exis­tencia de cierto López de Úbeda, médico toledano, que se casó en 1590, Cervantes atribuye La pícara Justina a un eclesiástico, y Nicolás Antonio dice que los dominicos la conside­raban obra de fray Andrés Pérez, de su propia orden, nacido en León y autor de una Vida de San Raimundo de Peñafort y dos tomos de sermones.

El problema de la pa­ternidad del texto permanece todavía sin solución. En favor de su atribución a este segundo religioso cabe aducir las expresio­nes propias del habla leonesa, la descrip­ción de León y singularmente la de la igle­sia de Santo Domingo, la hostilidad hacia el clero secular y la experiencia que el autor revela en el arte de la predicación. Siquie­ra el mérito literario de La pícara Justina resulte muy escaso y la acción de la misma aparezca lenta y confusa, el valor lingüís­tico de la obra es, en cambio, considerable, debido a la riqueza del léxico, a la abun­dancia de expresiones pintorescas y a la variedad de juegos de palabras, proverbios, paronomasias, idiotismos y máximas, que en algunos puntos hacen del texto un ver­dadero rompecabezas. Lo mejor del libro son las descripciones de las fiestas populares y de los monumentos. La segunda parte de la obra no fue publicada nunca.

E. Moreno Báez