Francis Bret Harte

Nació en Albany (Nueva York) el 25 de agosto de 1836, y m. el 5 de mayo de 1902 en Chamberley (Surrey). Durante su infancia viajó mucho por los estados del Este, y vivió ocho años en Nueva York y Brooklyn. A los dieciséis disfrutaba ya de independencia económica y había dado prueba de sus aficiones litera­rias, estimuladas por la biblioteca paterna; su autor predilecto era Dickens, y sus pre­ferencias se inclinaban hacia la poesía. En 1853, su madre, que había quedado viuda en 1845, trasladóse a California; H. la si­guió junto al padrastro. Estuvo empleado en una farmacia, dedicóse con intermitencias a la enseñanza, trabajó asimismo en calidad de mozo y de periodista. Despedido de su periódico (el The Northern Californian), en 1854 y 1855 pasó algunos meses en las minas del Sur.

Durante varios años residió en Arcata, centro de abastecimiento minero, y allí pudo conocer a los obreros de las minas occidentales y sus costumbres, expe­riencia que luego aprovecharía en sus na­rraciones (v., por ejemplo, Gabriel Conroy). En 1857 se trasladó a San Francisco, donde trabajó como tipógrafo componedor y em­pezó a colaborar con algunas poesías en The Golden Era. En 1861 ingresó en las oficinas aduaneras, y en 1862 contrajo ma­trimonio y se empleó en la Branch Mint. Disfrutaba ya de cierta fama de escritor, y en 1867 vio publicado su primer libro. Páginas vagabundas (v.). Este mismo año fue nombrado primer director de The Overland Monthly, revista en cuyo segundo nú­mero apareció La fortuna de Roaring Camp, una de sus narraciones más célebres y que, juzgada inmoral por la prensa religiosa, provocó diversas polémicas; seis meses des­pués publicó Los indeseables de Poker Fiat. En 1870 vio la luz Cuentos de los argonautas (v.), su primer libro importante, en el cual figuraban, entre otras, las dos narraciones mencionadas.

Por aquel entonces conoció a Mark Twain, a quien, según creen ciertos críticos autorizados, indujo a escribir La rana saltarina del condado de Calaveras (v.); sin embargo, algún tiempo después H. interrumpió, sin motivo aparente, esta rela­ción. Durante los siete años siguientes vivió en Nueva York, y compuso varios bocetos, una novela y dos comedias; en todas estas obras se advierte un descenso en la calidad. Llevó a cabo diversos ciclos de conferencias, y, nombrado cónsul en Prusia, dejó en 1877 a su familia en América y permaneció du­rante el resto de su vida en Europa, prime­ramente en Alemania y luego en Inglaterra; en 1885 un cambio acontecido en el gobierno privóle de su cargo, y H. se trasladó a Lon­dres, donde sus narraciones seguían cono­ciendo el éxito, y llegó a ser casi un mero artesano. Su comedia Sue (1896) fue repre­sentada a lo largo de varios meses en la capital de Inglaterra. En 1902, enfermo, pasó a vivir junto a una dama noble fran­cesa, su antigua amiga Mme. Van de Velde, en Chamberley (Surrey); allí murió de un cáncer de garganta.

L. R. Lind