Ferdinando Paolieri

Nació en Florencia el 2 de mayo de 1878 y murió en la misma ciu­dad el 10 de mayo de 1928. Se reveló al principio como pintor bajo la influencia de Fattori. Sus pinceles y su pluma se inspi­raron en su tierra toscana, que nunca quiso abandonar, y de esta región prefirió la Maremma, la Impruneta y la isla de Giglio, es decir, regiones salvajes por su aspecto y habitadas por gentes rudas y primitivas. Poeta instintivamente local, debía inscri­birse en la tradición literaria regional, que hizo revivir Fulcini, del que tiene más de un eco.

Redactor de Nazione, tuvo allí una rúbrica literaria y teatral. Apasionado anti­clerical al principio, fue en 1913, con Giuliotti y Tozzi, uno de los colaboradores de la revista La torre, marcada con el sello de la reacción católica y que no alcanzó éxito en el país. En el poema en octavas Venus agreste (1908) se muestra inspirado en una sana sensualidad campestre y en una vida libre a plena naturaleza. Es notable su actividad teatral: sobre todo l’pateracchio, estrenada en 1911 por la compañía Niccóli, una comedia feliz escrita en lengua vernácula florentina, y Gli antidiluviani, pintorescas y briosas escenas rústicas del campo toscano. Probó también fortuna en la novela: recordemos Storia di un orso e di una gatta (1921), La maschera celeste (1922), etc. Se revela como uno de los más robustos narradores de Toscana en novelas cortas: Buenos toscanos (1913, v.), Novelle incredibili (1919), Hombres, animales, países (1920, v.), etc. Intentó también el drama religioso con la Mística fiamma, sobre la vida de Santa Catalina de Siena (1926).

E. Allodoli