Ferdinand Foch

Nació el 2 de octubre de 1851 en Tarbes (Hautes Pyrénées) y murió el 20 de marzo de 1929 en París. Descendía por línea materna de un oficial napoleónico y era hijo de un funcionario del Estado.

Subteniente de Artillería en 1873 y muy afi­cionado al estudio del arte militar, enseñó en la Escuela Superior de Guerra de Nancy, que luego dirigió por espacio de varios años. Sus lecciones fueron publicadas en dos tra­tados: Des principes de la guerre (1903) y De la conduite de la guerre (1904).

En 1912 mandaba un cuerpo de ejército. El con­flicto bélico mundial le sorprendió en uno de sus descansos en Bretaña. Vigoroso y juvenil a pesar de sus sesenta y tres años, participó en la primera batalla del Marne; pero el fracaso de la ofensiva del Somme (1916), por él dirigida, alejóle de los altos mandos.

En mayo de 1918 logra imponer su criterio acerca de una más estrecha coor­dinación de los ejércitos aliados y gracias al apoyo de Poincaré es nombrado jefe su­premo de las fuerzas del frente occidental. La contraofensiva aliada, que Foch tuvo el mé­rito de propugnar tenazmente, constituyó para los franceses el supremo esfuerzo de la patria y condujo luego a la victoria final.

Aun en medio del luto por la muerte de su único hijo en la guerra, el mariscal cono­ció la satisfacción de pasar al frente de los soldados victoriosos bajo el Arco de Triun­fo el 14 de julio de 1919. Sus restos descan­san en los Inválidos, junto a los de Napo­león. Provocaron violentas polémicas sus Memorias (v.), documento referente a la actuación de Foch durante la guerra y a sus disensiones con Clémenceau y Poincaré.

P. Onnis