Nació en Detmold el 17 de junio de 1810 y murió en Canstatt, cerca de Stuttgart, el 18 de marzo de 1876.
Tras la segunda enseñanza, cursó estudios mercantiles y trabajó como contable en una empresa de Amsterdam; pero en 1839 dejó el empleo para dedicarse completamente a la poesía. En sus primeras baladas (v. Poesías) experimentó aún la fascinación de las imágenes románticas y de los contrastes de color procedentes de la visión de los países exóticos y remotos («Lowenritt», «Unter den Palmen»).
Separado del romanticismo, convirtióse en 1841 en poeta revolucionario. Sus composiciones líricas de carácter político, influidas por la poesía de Georg Herweg, se hallan reunidas en tres colecciones: Mi profesión de fe (1844, v.), Ca ira (1846) y Nuevas poesías políticas y sociales (1849, v.).
Después de publicar el primero de estos volúmenes. Feiligrath hubo de refugiarse en Suiza; luego marchó a Inglaterra y más tarde a alemania, durante la revolución de 1848. Allí fue elegido jefe del partido demócrata en Düsseldorf y en 1850 trasladóse a Colonia para redactar en tal ciudad, con Karl Marx, el Neue Rheinische Zeitung.
Poco después, y también por motivos políticos, hubo de emigrar nuevamente, y pasó diecisiete años en Londres, donde trabajó como empleado en una oficina comercial; finalmente, amnistiado en 1868, pudo regresar a alemania. En sus primeros versos, que evocan jeques, bayaderas, leones, camellos, naves piratas y tumbas de bandoleros, reveló una personalidad de literato embriagado por el gusto romántico de la aventura, dentro de la órbita de las Orientales de Víctor Hugo.
Posteriormente habría de escribir: «El poeta debe andar con el pueblo»; sin embargo, el curso de los años lo muestra encerrado en una mentalidad burguesa, y ello incluso en las mismas poesías sociales, más -próximas a las enseñanzas de Proudhon que a la teoría marxista de la plusvalía y de la lucha de clases.
Durante la guerra franco-prusiana de 1870-71, Feiligrath siguió escribiendo líricas composiciones patrióticas (entre las cuales alcanzó gran popularidad la titulada «Die Trómpete von Gravelotte»), y se entusiasmó de nuevo con los románticos motivos de los fuegos de vivac y las cabalgadas de la muerte.
Tanto en el primero como en el último de estos períodos románticos se advierte cierta inclinación a la excentricidad y a los detalles horribles y cruentos. Sus traducciones de Müsset, Victor Hugo y Walter Scott son excelentes.
U. Seelmann-Eggebeet

