Ferdinand Canning Scott Schiller

Nació en 1864 y murió el 6 de agosto de 1937. De origen alemán, fue, empero, de nacionalidad inglesa. Estudió en el Balliol College de Oxford, e inició la actividad docente en América, donde actuó como auxiliar de Filo­sofía en la Cornell University (1893-97). Vuelto a Inglaterra, permaneció allí largo tiempo, y fue auxiliar y luego profesor del Corpus Christi College de Oxford (1897- 1926). En 1929 regresó a los Estados Unidos, y ocupó la cátedra de Filosofía de la Uni­versity of Southern de California. Su orien­tación filosófica puede ser definida, en sen­tido lato, como un idealismo personal y romántico. Tanto en la ciencia como en la lógica procuró destacar siempre la preemi­nencia del factor subjetivo. Según él, la realidad es tal como la crea el hombre — el espíritu humano —, de acuerdo con sus intereses. La lógica — pragmática — de Schiller apareció al principio como pura defensa del pragmatismo de James, seguido por Brad- ley, Royce y otros idealistas objetivos, y, también, por Peirce y los «científicos natu­ralistas».

En Los axiomas como postulados [Axioms as Postulates] — su primer ensayo de importancia, aparecido en Personal Idea- lism, colección editada por H. C. Sturt en 1902 — denominó «pragmatismo» a su doc­trina (antropomórfica en Enigmas de la Esfinge [Riddles of the Sphinx, 1891], a la que luego llamó «humanismo» y, finalmente, «voluntarismo». En Axioms, también, con­firió un aspecto experimental a la lógica empírica. Sin embargo, tal actitud pareció, por lo menos entonces, provocativa, y la presencia de Schiller en determinados ambientes debió de resultar cada vez más antipática, puesto que el filósofo, quien había madu­rado en Cornell tal aportación, una vez regresado a Oxford creyó oportuno perma­necer allí, donde, siquiera considerado «ex­travagante», podía sentirse envuelto en una mayor tolerancia. Por otra parte, el mismo James, ya desde los primeros episodios de la «truth controversy», no había agradecido suficientemente el apoyo que le prestara Schiller frente a Peirce, opuesto a la lógica del sen­timiento o de la voluntad.

Sin embargo, nuestro autor siguió luchando, y logró ha­cer de la lógica del idealismo práctico su contribución más significativa al pragma­tismo. «El pensamiento debe ser concebido como producto de la acción, en tanto el conocimiento como fruto de la vida y la inteligencia de la voluntad; en cambio, el cerebro, convertido en instrumento de con­templación intelectual, ha de ser conside­rado el más sutil, reciente y poderoso ór­gano apto para llevar a cabo cualquier adaptación a las necesidades de la existen­cia…» Como se sabe, James abandonó el pragmatismo a Schiller y a Dewey — «que hagan de él, si quieren, una filosofía» —; para aquél no era sino un «método de discusión», una introducción metodológica a la crítica de su «verdadero» sistema filosófico: el em­pirismo radical. Humanismo, ensayos de filosofía [Humanism, Philosophical Essays, 1903], Estudios sobre el humanismo (1907, v.) y Nuestras verdades humanas [Our Human Truths, 1939] constituyen la trilogía a tra­vés de la cual aparece desarrollada la doctrina del humanismo, fundada en el princi­pio de Protágoras «el hombre es la medida de todas las cosas».

Entre los numerosos en­sayos publicados en periódicos destacan, por lo menos, William James and Empiricism (1928). Diversas son las afinidades existen­tes entre Schiller y James; éste mismo las precisó no sólo en la crítica de Humanism, llevada a cabo con motivo de la aparición del texto, sino también en dos interesantes artículos de la revista Mind (1904 y 1905). Las obras Lógica formal [Formal Logic, a Scientific and Social Problem, 1912] y Lógica prác­tica [Logic for Use: an Introduction to the Voluntarist Theory of Knowledge, 1930] formulan y desarrollan la tesis del volun­tarismo; Plato or Protagoras (1908), Proble­mas del crecer [Problems of Belief, 1924], y Algunos aspectos lógicos de la investi­gación psíquica [Some Logical Aspects of Psychical Research, en el vol. The Case for and Against Psychical Belief, ed. Murchison, 1927], atestiguan la fértil actividad es­peculativa de Schiller, el más notable, siquiera aislado, representante del pragmatismo en Inglaterra. E. Lépore Epifanía