Esaias Tegnér

Nació en Kyrkerud (Värmland) el 13 de noviembre de 1782 y murió en Östrabo (Växjö) el 2 del mismo mes de 1846. Fue hijo de un eclesiástico, y, al principio, trabajó como dependiente de una oficina; luego, empero, pudo estudiar en la Univer­sidad de Lund, e hizo frente a sus gastos actuando como preceptor. En 1810 obtuvo la cátedra de estética del mencionado centro universitario, y en 1818 ingresó en la Aca­demia de Suecia. En 1824 llegó a obispo de Växjö. Participó asimismo en la vida pú­blica; sus excepcionales dotes oratorias le valieron una gran popularidad. Hacia 1812 inicióse el florecimiento de su actividad lírica. Entre sus obras (reunidas en los diez tomos de la edición de 1918-25) alcanzó una fama considerable en el curso del período romántico del siglo pasado, e incluso fuera de Suecia, La saga de Frithiof (v.). Sin embargo, junto al Tegnér «gótico» y dado al romanticismo existe otro de tendencias neo­clásicas, posiblemente más auténtico.

La claridad y la conciencia de la forma, apoyadas en un vigoroso «pathos», caracterizan «la retórica» de nuestro autor, en la cual, de acuerdo o en disensión con ella, hubieron de apoyarse los escritores suecos de las generaciones posteriores, por lo menos hasta el naturalismo. Las enseñanzas de Tegnér resul­taron esenciales en el primer período del siglo XIX sueco. Temperamento apasionado y lleno de contrastes (sus cartas no tienen casi igual en su país), conoció, a pesar del alto cargo eclesiástico desempeñado, una vida sentimental agitada y a veces tempes­tuosa; el matrimonio con Ana Myhrman no pudo impedir, efectivamente, la violenta pasión que le inspiraron tres mujeres: Mar­tina Torngren primero, luego Euphrosyne Palm, y, finalmente, Emilie Selldén-Ulfax, de veinte años, y de la cual separóse T, en 1836, tras una relación que duró un lustro. Víctima de parálisis en 1840, el último pe­ríodo de su existencia fue un lamentable y doloroso ocaso.

C. Picchio