Erich Ludendorff

Nació en Krusczewina el 9 de abril de 1865 y murió en Munich el 20 de diciembre de 1937. Todavía muy joven, a los dieciocho años, ingresó en el ejército, y, ya en el Estado Mayor prusiano, siguió las enseñanzas de Moltke. A partir de 1900 dedicóse a la preparación militar del país, y cuando estalló la primera Guerra Mun­dial se distinguió inmediatamente con la conquista de Lieja (agosto de 1914). En­viado luego al frente oriental bajo las órde­nes de Hindenburg, demostró en la batalla de Tannenberg la importancia y la misión de la guerra de aniquilamiento. En adelante se convirtió en defensor de una lucha a fondo, y por dos veces propuso al general jefe Falkenhayn, una gran ofensiva contra Ucrania; estos planes, empero, fueron rechazados. Sin embargo, cuando, poco después, Hindenburg sustituyó a aquél, Ludendorff pudo ha­cer sentir mayormente su influencia.

Fue él, en efecto, quien insistió en la intensi­ficación de la guerra submarina, con la que creía poder obligar a Inglaterra a firmar la paz, antes de la intervención de los Es­tados Unidos en el conflicto. Como se sabe, dicha esperanza viose frustrada; posterior­mente, en Mis recuerdos de guerra (1920, v.), Ludendorff no quiso admitir este error, y atri­buyó el desastre no a la entrada de los Estados Unidos en el conflicto, sino al acos­tumbrado derrotismo y a la nefasta acti­vidad de los partidos, que según él mina­ron la capacidad de resistencia del país. Temperamento resuelto y enemigo de los términos medios, acabada su vida militar sintióse inclinado naturalmente a la polí­tica; y así, al regresar de Suecia, a donde se dirigiera inmediatamente después del armisticio, formó junto a los grupos de ex­trema derecha. En marzo de 1920 participó en el «putsch» de Kapp, y en 1923 unióse a Hitler; sin embargo, en 1925 fue clamo­rosamente derrotado en las elecciones para la presidencia de la Cámara (obtuvo un bajísimo porcentaje de votos, aproximada­mente el 1 por ciento), y este fracaso indújole a retirarse de la vida política.

Mien­tras tanto, había escrito otras obras acerca de la guerra y en defensa de su actuación — Documentos del mando supremo del ejér­cito referentes a su táctica durante los años 1916-18 [Urkunden der obersten Heereslei- tung über ihre Tätigkeit 1916-18, 1920], Di­rección de la guerra y política [Kriegfüh­rung und Politik, 1922] — y también de carácter político; entre estas últimas cabe mencionar La aniquilación de la masone­ría a través de la revelación de su secreto [Vernichtung der Freimaurerei durch Ent­hüllung ihrer Geheimnisse, 1927]. La vic­toria de Hitler no le llevó de nuevo a la política, a pesar de lo cual los nazis inspiráronse en sus tendencias autoritarias y en su violenta polémica dirigida contra la democracia.

F. Catalano