Ellery George Hale

Nació en Chicago el 29 de junio de 1868 y m. en Pasadena el 21 de febrero de 1938. Era hijo de padres acomodados. Ya en su juventud demostró una aptitud y una pasión notables por las Ciencias físicas experimentales. Estudió en el Politécnico de Massachusetts y en la Uni­versidad de Harvard, en Cambridge, y lue­go en varios centros universitarios y ob­servatorios europeos. En 1889, mientras se encontraba en el Observatorio de Harvard, inventó ya el primer modelo de espectro- heliógrafo, que pudo perfeccionar algunos años después, y con el cual obtuvo intere­santes fotografías monocromáticas del Sol con luz de calcio e hidrógeno. Tal inven­ción y sus aplicaciones al estudio de las perturbaciones solares dieron lugar a impor­tantes textos publicados por Hale en el pe­riódico científico por él mismo fundado, Astronomy and Astrophysics, que transformó luego en Astrophysical Journal.

En 1892, con los medios que le proporcionara el mecenas C. T. Yerkes, fundó, no lejos de Chicago, el Observatorio Yerkes, al cual proveyó de un refractor con un objetivo de un metro de abertura; este aparato sigue siendo aún hoy el mayor telescopio del mundo de su tipo; con él, Hale y sus cola­boradores pudieron llevar a cabo importan­tes investigaciones sobre la física solar, gra­cias al espectroheliógrafo adjunto, y en el ámbito de la espectroscopia estelar. Hale dotó asimismo al Observatorio Yerkes de un te­lescopio horizontal con el que fue estudiado singularmente el espectro de las manchas solares, cuya menor temperatura respecto de la de la fotosfera determinó. En busca de condiciones meteorológicas mejores que las del norte de los Estados Unidos, Hale estudió las de California y, con sus fieles colabo­radores Adams y Ellerman, establecióse en el monte Wilson, para dedicarse, en par­ticular, a las observaciones del Sol.

Por aquel entonces, la Fundación Camegie le concedió importantes recursos económicos para la construcción de un gran observa­torio en la cumbre del monte Wilson, en Sierra Madre y a 1.742 metros sobre el ni­vel del mar. Desde 1908, tal centro de in­vestigación astronómica se desarrolló rápi­damente; Hale hizo construir para el mismo dos torres solares o telescopios verticales, destinados precisamente a las investigacio­nes sobre la física del Sol, y dos reflectores con espejos parabólicos de 1,50 y 2,50 me­tros de abertura. Con las torres solares des­cubrió, entre otras cosas, los remolinos de las manchas del Sol y los campos magné­ticos propios y el general del astro. Gracias a los dos reflectores, los colaboradores de Hale pudieron realizar investigaciones y des­cubrimientos importantes sobre la estruc­tura del Universo.

El impulso del astronomo dio lugar, en la ciudad de Pasadena, al pie del monte Wilson, al establecimiento no sólo de un laboratorio astrofísico, sino también del Politécnico Calthec, el cual, asimismo por iniciativa de Hale y con los recursos de la Fundación Carnegie, fue provisto del mayor telescopio reflector del mundo, con un espejo de cinco metros de diámetro; se halla situado éste en el monte Palomar, unos 150 kilómetros al sur de Pa­sadena, también junto al litoral del Pací­fico y en un lugar especialmente adecuado para las observaciones astronómicas. Sus condiciones de salud no permitieron a Hale mantener la dirección del observatorio de Monte Wilson ni ver completados los tra­bajos del nuevo, el de Monte Palomar. Nuestro astrónomo publicó numerosos tex­tos en diversos periódicos científicos e in­cluso en revistas de divulgación. Su libro Estudios sobre la evolución estelar (v.) reú­ne, precisamente en forma asequible, los puntos más relevantes de su labor.

G. Abetti