Elíseo Giberga

Orador y político cu­bano nació en Matanzas en 1854, murió en 1916. Una de las figuras más representativas del llamado autonomismo cubano. Estudió Le­yes en la Universidad de Barcelona (Es­paña), donde obtuvo el título de abogado. Doctor en Filosofía y Letras por la Univer­sidad de la Habana, su tesis doctoral versó acerca del tema: Adversarios del cultera­nismo: escuelas que fundaron (1884). La obsesión de su vida fue la libertad de Cuba dentro del espíritu español y fuera de la órbita anglosajona: y a este objetivo, con­sagró su vida.

Excelente jurista y eminente abogado, su despacho fue uno de los más acreditados de la isla; pero no limitó sus actividades jurídicas a la profesión, pues en 1884 obtuvo del Colegio de Abogados un premio por su trabajo titulado Influencia de la Administración de Justicia en el bienes­tar de los pueblos. Otro trabajo suyo, pu­blicado en 1897, se titula Apuntes sobre la cuestión de Cuba. Ya hombre maduro y apartado de la política activa, reunió en un volumen el conjunto de su producción poética, que tituló Témpora Acta (1909). Representó a su país en el Parlamento es­pañol en 1885; fue diputado del Congreso Insular de 1898 y de la Convención Consti­tuyente de 1901, y representó a Cuba en las fiestas del centenario de las Cortes de Cá­diz (1912).

En realidad, lo esencial de su obra literaria queda reducido a sus dis­cursos, entre los que sobresale el titulado El panamericanismo y el panhispanismo (v.), expresión clara de su pensamiento polí­tico. Otros discursos suyos son: El pesimis­mo en la política cubana (1887); El proble­ma del divorcio (1911), en el que se mues­tra contrario a la disolución del vínculo matrimonial; El centenario de Cádiz y la intimidad iberoamericana (1912); Historia de las ideas políticas de Cuba en el siglo XIX (1913); discursos en los locales del Par­tido Autonomista y del Partido Unión De­mocrática, y algunos discursos forenses que se consideran piezas maestras. La comuni­dad de lengua y de espíritu entre Hispano­américa y España es la idea que preside la vida y la obra de este ilustre autono­mista cubano.

J. Sapiña