Elinor Wylie

Nació en Somerville (Nueva Jersey) el 7 de septiembre de 1885 y murió en Nueva York el 16 de diciembre de 1928. Era hija de una familia puritana, y pasó la in­fancia en Filadelfia y, luego, en Washington, donde fue educada en colegios femeninos. Su vida sentimental resultó más bien agitada. En 1905 contrajo matrimonio con Philip Hichborn; cinco años después abandonó al esposo, huyó con Horace Wylie y provocó, de esta suerte, un escándalo bastante ruidoso en su ambiente social. Por cuanto al principio la mujer de Wylie no quería dar su consen­timiento al divorcio, los dos amantes se tras­ladaron en 1911 a Inglaterra, donde se pre­sentaron como Horace Waring y su esposa.

El primer volumen de versos de Elionor, Números casuales [Incidental Numbers], fue publicado por su madre, y apareció en Lon­dres en 1912. Logrado finalmente el divor­cio, aquélla regresó a Boston y unióse a Horace. En 1921 pasó a Nueva York, donde los medios literarios le acogieron con entu­siasmo. A este período, precisamente, perte­necen dos libros de poesía, Redes para atra­par el viento (1921, y.) y Coraza negra [Black Armour, 1923], y una novela, Jennifer Lorn (1923). Separada de Wylie, la auto­ra se unión al poeta, periodista y codirector de The Saturday Review of Literature, W. R. Bennet. En 1925 apareció La sobrina de cristal veneciano [The Venetian Glass Nephew], excelente ejemplo de fantasía poé­tica en prosa y de la refinada perfección formal de W-, su inconfundible caracterís­tica.

En 1926 se le ofreció la dirección de The Literary Guild; este mismo año publicó El ángel huérfano [The Orphan Angel], libro acerca de Shelley, a quien la autora admiró siempre e imagina salvado en el golfo de La Spezia por una embarcación norteameri­cana y llevado a Norteamérica por los pri­meros colonizadores. En 1928, fecha de su muerte, vieron la luz su última novela, Mr. Hodge and Mr. Hazard, admirado y nos­tálgico homenaje a la época romántica, y un tomo de poesías, Aliento trivial [Trivial Breath], Ángeles y criaturas terrestres (1922, v.), donde figura un grupo de sonetos titu­lado Una persona [One Person], apasionado y cariñoso relato de un amor juvenil, apa­reció con carácter póstumo. En Wylie las fa­cultades de la fantasía narrativa resultan singularmente brillantes a causa de la ex­traordinaria sobriedad y la aparente senci­llez de un estilo formalmente perfecto.

L. R. Lind