Edward Young

Nació en Upham, cerca de Winchester, en julio de 1683; murió en Welwyn (Hertfordshire) el 5 de abril de 1765. Estudió en Oxford («New College»), y fue «fellow» de «All Soul’s». En el curso de su actividad aspiró a la obtención de distinciones, obje­tivo que posiblemente pensó alcanzar me­diante la adulación, puesto que en el con­junto de sus primeras publicaciones figuran una Epistle to Lord Lansdowne, el extenso poema El ultimo día [The Last Day, 1713], dedicado a la reina, y La fuerza de la reli­gión o Júpiter vencido [The Forcé of Reli­gión or Vanquished Jove, 1714]. La tragedia Busiris (1719) señaló su ingreso en el teatro y le dio cierta popularidad; sin em­bargo, algunos contemporáneos le criticaron el afán de exhibición y el estilo, altiso­nante, retórico y falto de inspiración poé­tica.

El mismo año, con un ex compañero de estudios, el disoluto duque de Wharton, bienhechor suyo, Young llevó a cabo un viaje a Irlanda; no obstante, las circunstancias económicas pusieron fin a tal amistad. En 1721 el autor trabajó nuevamente para la escena con La venganza [Revenge], otra tragedia, esta vez inspirada en Shakespeare (Otelo); el éxito, empero, resultó escaso. El fracaso en política amargó considerable­mente a Young, quien, por lo menos en parte, hubo de orientar su musa hacia la sátira; ejercitó este género, en dísticos heroicos, en siete composiciones publicadas entre 1725 y 1728, y tituladas, de acuerdo con la última de ellas, The Universal Passion. Tales obras le valieron los elogios de S. Johnson (v.) y proporcionáronle una notable suma que mejoró la situación económica del escritor. Mientras tanto, y gracias a los buenos oficios de Sir R. Walpole, había conseguido una pensión real de doscientas libras esterlinas anuales, cuya insuficiencia lamentó siem­pre.

La fama de Young no era precisamente espléndida cuando la frustración de sus am­biciones le sugirió el repliegue hacia la carrera eclesiástica, en la cual, siquiera no destacase nunca, se comportó, por lo menos, con dignidad. Fue, así, capellán del rey (1728) y rector de Welwyn (1830); sin em­bargo, no alcanzó jamás elevados cargos en la jerarquía de la Iglesia, lo cual le desilu­sionó. En 1731 contrajo matrimonio con la rica lady Elizabeth Lee, hija del conde de Litchfield y viuda con una hijita (que pos­teriormente llegó a ser Mrs. Temple); de ella tuvo un hijo a quien estuvo a punto de desheredar. Cuando tendió a la poesía lírico-elegíaca dio Young una prueba muy mediocre de su capacidad. No obstante, y siquiera ello pueda parecer muy extraño, la obra más notable de nuestro autor, y concreta­mente la que le dio la categoría de jefe de escuela, es una de sus elegías: Las noches (1742-45, v.). Fueron motivo del poema las desventuras domésticas de 1736 (la muerte de Mrs. Temple) y 1740 (Mrs. Young y Henry Temple), cuya viva emoción, sincera­mente expresada, se revela a través de ver­sos muy comunicativos, en los que la sen­sibilidad pesimista parece tender a una búsqueda moral.

El calificativo de «jefe de escuela», empero, resulta impropio, por lo menos cronológicamente, aplicado a Young, por cuanto sus temas —- noche, pensamientos fúnebres, contraste entre la vida y la muerte — habían encontrado ya sus más antiguas expresiones en Milton (v. El pen­sativo), el mismo Pope (v. Eloísa y Abelar­do), lady Winclesea (Nocturnal Reverle) y Thomson (Autums, en Las estaciones, v.); sin embargo, en él la naturaleza como fuente de penosas emociones, el «pathos» del género lacrimoso y el pesimismo se unen para constituir el principio casi oficial de una literatura de la «sensibilidad», a la que tendía el gusto de la época. La elegía alcanzó inmediatamente un gran éxito, en particular fuera de Inglaterra. En 1753 apa­recía la tercera obra dramática de Young, Los hermanos [Tre Brothers], compuesta mucho tiempo antes, posiblemente mientras el poeta se disponía a recibir las órdenes sagradas; tal composición nada añade o resta a la fama del autor.

E. Lépore Epifanía