Erudito chileno n. en Santiago en 1839, m. en 1900. Ingeniero civil, profesor y rector del Liceo de Valparaíso, representó a su país en Uruguay como encargado de Negocios (1882) y estuvo algún tiempo en el destierro a la caída del presidente Balmaceda (en Argentina, 1891-1895).
Casado con una hija de José Victorino Lastarria. Sus trabajos más interesantes son los que realizó sobre la métrica castellana (Estudios sobre la versificación castellana, v.). Correspondiente de la Academia Española de la Lengua, colaboró eficazmente en los trabajos de esta institución, expuso una curiosa teoría sobre el origen de las lenguas romances (Las lenguas celto-latinas, 1899) y dedicó grandes esfuerzos a la reconstrucción del Poema del Cid: en uno y otro caso, tuvo más voluntad que acierto.
Relativo interés tienen otras obras suyas acerca de muy diversos temas: poesía, polémica anticlerical, Estudios sobre el cólera, El problema de los Andes, Ensayos filológicos americanos, El embrujamiento alemán, etc. Tradujo a Horacio (Odas), Poe, Sully-Prudhomne y otros poetas. Pero el interés fundamental de la personalidad literaria de Barra estriba en su amistad con Rubén Darío, amistad protectora que lo llevó a acompañarlo en sus inquietudes, a ayudarlo en algunos trabajos y a prologar su libro Azul (Valparaíso, 1888) con un estudio crítico y erudito de cierta extensión.
El nombre de este erudito y pedagogo chileno, hombre de preocupaciones críticas e iniciativas filológicas que rayan a veces en lo pintoresco, va ligado estrechamente a las primeras inquietudes del modernismo.
J. Sapiña

