Édouard Lalo

Nació el 17 de enero de 1823 en Lille y murió el 22 de abril de 1892 en París. Fue un compositor elegante y de gusto netamente francés. Inició los estudios en su ciudad natal, y luego los continuó en el Conservatorio de París. Empezó su acti­vidad de músico como viola del cuarteto Armingaud. Como compositor no tuvo durante su vida el éxito que merecía: el ballet Namouna, presentado en 1882, conoció una acogida discreta, y fue preferido más tarde bajo la forma de «suite» orquestal. Aun con escasas esperanzas de ver sus obras ejecutadas, Lalo siguió componiendo; final­mente, los méritos de su música llegaron a ser reconocidos. Su ópera principal, Le roi d’Ys (v.), fue representada con éxito en 1888.

Otra ópera, La Jacquerie, quedó in­completa. Entre la abundante música de cámara y sinfónica de este compositor (cuatro conciertos para violín, Fantaisie Norvé­gienne, Rhapsodie Norvégienne, Concierto para piano, Sinfonía en sol menor, un cuar­teto, tres tríos, etc.) destacan sobre todo la Sinfonía española (v.) y un Concierto para violoncelo, que quedaron incorporados a los programas musicales. Por haber sido uno de los primeros compositores franceses que integraron temas folklóricos en obras de envergadura y por la pureza de su arte, que no debe nada a nadie, Lalo ha sido, sin haberlo buscado, uno de los músicos que más influjo han ejercido en los composito­res de las generaciones posteriores.