Domicio Ulpiano

Nació en Tiro (Fenicia) en fecha incierta y murió en Roma el 228. Vivió en la capital del Imperio romano, y en ella desplegó una afortunada actividad de maestro y funcionario imperial. Miembro inicialmente del «consilium» del pretor, y luego asesor (junto con Paulo) de Papiniano, «praefectus praetorio» (del 205 al 211 aprox.), durante el reinado de Caracalla (212-217) dedicóse por completo a la ense­ñanza, y después fue desterrado por Heliogábalo (222). Sin embargo, este mismo año el nuevo emperador, Alejandro Severo, le llamó a la patria; sucesivamente, nombróle «magister libellorum», miembro del «consi­lium» imperial, «praefectus annonae», y, finalmente, «praefectus praetorio».

Durante el desempeño de este último cargo procuró oponerse al predominio alcanzado en el Im­perio por la guardia pretoriana; la reacción que ello provocó, a pesar del aprecio y la amistad personal que le dispensara el em­perador, ocasionó su asesinato en el mismo palacio imperial por obra de la guardia del pretorio. Junto con sus contemporáneo y colega Paulo, Ulpiano es el más insigne de los jurisperitos compiladores y enciclopédicos del siglo III, que compendiaron, ordenaron y comentaron los textos que contenían la doctrina clásica. Escritor claro y fecundo, menos original, pero más límpido que Paulo, fue un jurista muy popular en el período posterior al clasicismo; a sus obras acudie­ron ampliamente los autores de varias com­pilaciones (Fragmenta Vaticana, Collatio, Scholia Sinaitica) y, finalmente, los de la época de Justiniano, quienes obtuvieron de ellas material para una tercera parte del Corpus juris civilis (v.).

Entre los textos de Ulpiano destacan los comentarios generales (ochenta y un libros Ad edictum; cincuenta Ad Sabinum; dos Ad edictum aedilium curulium), que suelen tratar de derecho pri­vado, y, también, del penal y el administra­tivo, y las obras referentes a las misiones y los poderes de los magistrados o fun­cionarios imperiales: diez libros De officio proconsulis, tres De officio consulis y los «Libri singulares» De officio praefecti urbi, De officio praefecti vigilum, De officio curatoris reí publicae y De officio quaestoris. No faltan, empero, los repertorios de discu­siones sobre casos prácticos, género muy cultivado por los juristas anteriores: dos libros Responsorum y diez Disputationum. Cabe mencionar, asimismo, los comentarios a leyes determinadas (Iulia et Fapia, Julia de adulteriis, Aelia Sentía, etc.).

La obra de Ulpiano está completada por exposiciones de los procedimientos recientes (diez libros De ómnibus tribunalibus, seis De appellationibus), comentarios a juristas precedentes, como las Notae a las Responsa de Papiniaso, y tratados escolares (dos libros Institutionum, siete Regularum). Además, bajo el nombre de Tituli ex corpore Ulpiani o Ulpiani liber singularis regularum (v. Reglas), figura una compilación elemental posterior al período clásico, llegada hasta nosotros en un manuscrito de la Biblioteca Vaticana e integrada en buena parte por fragmentos procedentes de las Instituciones de Gaio (véase).

G. Pugliese