Diogo Bernardes

Poeta portugués que debió de nacer no antes de 1529, por cuanto ordenóse en Braga el 20 de septiembre de 1544; según la Constitución de 1538 vigente en esta diócesis, las órdenes menores no podían ser conferidas después de los quince años de edad.

Durante su infancia vivió en Ponte da Barca, y frecuentó las escuelas elementales del convento de San Agustinho de Vila Nova da Nuhia. En 1566 fue nombrado notario del distrito de Nóbrega, e ingresó en la corte. Diez años más tarde acompañó como secretario a Pedro de Alcágova Carneiro, embajador portugués en Ma­drid.

Vuelto a su patria siguió al rey don Sebastián en la campaña africana, y cantó sus empresas en la emotiva carta XV diri­gida a Cristováo de Távora, favorito del monarca. Sin embargo, el 4 de agosto de 1578 cayó prisionero en Alcazaquivir y hasta cuatro años después no consiguió la libertad.

Casado con una dama noble, llegó a «mogo da toalha» de la corte, honor que mantuvo durante la regencia en Portugal del enviado de Felipe II, el archiduque Alberto de Austria (1583-98). En 1594 publicó su primer libro de versos Varias rimas ao Bom Jesús, y en 1596, en Lisboa, El Lima (v.), Rimas varias y Flores do Lima.

Obtuvo de Felipe II una pensión anual de 40.000 reis, y fue nombrado caballero de la orden de Cristo. En 1605 un sucesor pasa a desempe­ñar el cargo que ocupara en la corte; ello induce a situar con anterioridad a esta fecha la de su muerte.

Poeta de inspiración fácil y extremadamente musical, considerado ya por Lope de Vega maestro en la égloga, Bernardes recurre con frecuencia a los clásicos latinos para sus temas, y sigue, en cuanto a la for­ma, a los grandes modelos italianos, desde Petrarca hasta los poetas bucólicos como Bembo, Sannazaro y, sobre todo, Tasso.

B. Crippa