Diego de San Pedro

No son muchas las noticias que poseemos acerca de la vida de este escritor español, quien alcanzó gran notoriedad en su época. Vivió durante la segunda mitad del siglo XV, bajo los Reyes Católicos, y fue probablemente de origen hebreo. Bachiller, parece haber estado a partir de 1459 al servicio de don Pedro Gi­rón, maestre de Calatrava, de cuyo feudo de Peñafiel era intendente o alcaide. Debió de vivir una existencia aventurera, coro­nada con el nombramiento de auditor del Real Consejo de Enrique IV de Castilla. Su nombre figura en el «Catálogo de Autori­dades» de la Academia Española. Su Tratado de amores de Arnalte y Lucenda (v.), pu­blicado en Burgos en 1491, conoció numerosas traducciones en Francia, Italia e In­glaterra, y dio el primer impulso a la novela sentimental. El año siguiente (1492) apare­ció en Sevilla La cárcel de amor (v.), obra escrita entre 1465 y 1475; se trata de una novela didáctico-alegórica que, a pesar de los anatemas de la Inquisición y las conde­naciones de Luis Vives y otros moralistas, alcanzó una gran difusión y convirtióse en el breviario amoroso de los cortesanos.

En 1496 hizo imprimir en Salamanca una Pasión trabada; y en 1509 fue publicado en Zara­goza el pequeño poema Desprecio de for­tuna, con el cual su autor renegó de las obras anteriores. Se le deben, además, un Sermón de amor (1511), Pasión de Nuestro Redentor y Salvador Jesucristo (1520), Las siete angustias de Nuestra Señora (1520), y algunos breves poemas incluidos en el Cancionero general. Se ha perdido una Égloga pastoral que figura en el registro de don Femando Colón. La obra profana de nuestro autor ha sido comparada, por su gran popularidad, con la moderna novela rosa, e incluso con el género narrativo «del Oeste», alejada ya de los relatos caballeres­cos, de los cuales, sin embargo, conserva la retórica, y alcanza una nueva delicadeza formal y una intensidad humana que, adaptadas al convencionalismo cortesano de la moda contemporánea, justifican su éxito excepcional.

I. Ripamonti