Nació en Kiel el 3 de junio de 1844 y murió en Alt-Rahlstedt, cerca de Hamburgo, el 22 de julio de 1909. Llamábase, en realidad, Friedrich; pero en 1883 adoptó como nombre de artista el de Detlev. Su abuelo había sido general en América y amigo de Washington; y su padre., empleado del Departamento de Impuestos, contrajo matrimonio con una norteamericana, hija de otro general germano- americano. Ya cuando muchacho aspiraba a la profesión militar; ingresado en el Ejército prusiano, conoció la vida propia de un joven subteniente, y estuvo en diecisiete guarniciones. Luchó en las guerras de 1866 y 1870, y fue herido en ambas. Embarcó hacia los Estados Unidos en busca de fortuna, y una vez allí ejerció las actividades más diversas: profesor de idiomas, pianista, mozo de cuadra y enjalbegador. A duras penas consiguió reunir el dinero necesario para el viaje de regreso a la patria. Aun descubierta ya tarde su vocación por la poesía, entregóse a ella con afán.
A pesar de su miseria extrema contrajo matrimonio, y hubo de buscarse una ocupación concreta; al principio fue vigilante en los diques de una desolada isla del grupo de las Frisias, y después logró un modesto empleo oficial en una pequeña localidad del Schleswig, donde compuso de una vez su primer libro, Cabalgada del ayudante de campo y otras poesías (1883, v.). Divorcióse de su primera esposa, y luego se unió a otra mujer, siempre envuelto en deudas. En 1887 dejó todas las ocupaciones y trasladóse a Munich para vivir únicamente de la literatura. En el curso de tres años escribió cinco dramas, dos tomos de cuentos y una novela. En el ambiente bohemio de los medios artísticos muniqueses vivió en contacto con los principales representantes de las letras contemporáneas, en particular del naturalismo. Poco a poco su nombre fue alcanzando notoriedad, al par que disminuía también paulatinamente la pesadilla de las deudas, tortura prolongada a lo largo de treinta años. Sin embargo el tono alegre de muchas de sus poesías ocultaba en realidad la miseria y la inquietud. Divorciado por segunda vez, buscó aún otra compañera, y establecióse en las cercanías de Hamburgo.
En el último período de su existencia conoció, al fin, la tranquilidad; el emperador concedióle una buena pensión vitalicia, y Liliencron pudo disfrutar de una vida familiar serena, en la cual le proporcionó un consuelo singular la afectuosa compañía del poeta Dehmel. Con todo, introdújose entonces en sus poesías un matiz pesimista: el temor a la vejez. En 1909 la Universidad de Kiel le concedió la graduación «honoris causa»; poco después, Liliencron llevó a cabo con su familia un viaje a Francia con el fin de visitar los campos de batalla donde combatiera casi cuarenta años antes. En su intimidad fue siempre un soldado, a pesar de sus inquietudes y de ciertas veleidades bohemias, quizá porque proyectaba románticamente en el ideal militar de su juventud; sin embargo, los momentos más felices de sus Poesías líricas (v.) son los sugeridos por una inspiración impresionista. De las restantes obras (además de veinticuatro volúmenes de poesía escribió más de veinte mil cartas) cabe citar aún las Novelas de guerra (v.) y la última- colección lírica, aparecida póstuma y que el autor había titulado Buenas noches [Gute Nacht, 1909].
V. M. Villa

