David Ricardo

Nació en Londres el 18 de abril de 1772 y murió el 11 de septiembre de 1823 en Gloucestershire. De ascendencia israelita, luego de un período de aprendizaje pasado en Holanda y en el despacho de su padre inició su propia actividad de agente de cambio en el Stock Exchange londinense. En tal ambiente alcanzó un profundo co­nocimiento de los problemas económicos y financieros de su país; ello añadióse a unagran capacidad analítica natural, que pronto le procuró el aprecio de los economistas más eminentes de la época. Éstos, y sobre todo J. Mili, indujéronle a superar ciertas dificultades expositivas y a introducirse re­sueltamente en los estudios económicos, en los cuales conseguiría una posición preemi­nente que algunos consideran no superada.

Al principio mostró interés por las cuestio­nes prácticas referentes a la economía in­glesa; en 1809 y 1810 publicó varios opúscu­los sobre el elevado precio del oro, y en 1815 un ensayo acerca del valor de los cereales (v. Ensayo sobre la influencia del bajo precio de los cereales en los beneficios del capital) en el que aparece expuesta la teoría de la renta territorial, concepto que, aun cuando anticipado por otros estudiosos, debe a él su formulación definitiva, desig­nada precisamente con su nombre. En 1817 fueron publicados los Principios de economía política y del impuesto (v.), obra que ex­pone el sistema del autor. Habiéndose apar­tado por completo de los negocios en 1819 y ya miembro de la Cámara de los Comu­nes en representación de Portarlinton, per­maneció en tal organismo hasta su muerte y allí tuvo interesantes intervenciones, sin­gularmente respecto a los problemas adua­neros y bancarios.

Al mismo tiempo, siguió publicando opúsculos, mantuvo una abun­dante correspondencia con amigos y admi­radores, redactó notas críticas sobre la obra de Malthus (v.) —contemporáneo suyo y, en muchos aspectos, antagonista en cuanto a las orientaciones doctrinales —, y acumuló un conjunto de textos que hasta reciente­mente no ha sido conocido por entero, a través de una monumental edición crítica (The Works and Correspondence of D. R.), dirigida por P. Sraffa por encargo de la Real Sociedad Económica Británica. La im­portancia de la posición de Ricardo en la historia del pensamiento económico reside en el carácter meramente teórico por él confe­rido a tal investigación, a través de un proceso de «abstracciones heroicas» y de una cadena de rigurosas deducciones.

Dis­tingue los problemas internos de los inter­nacionales (a éstos aportó una contribución fundamental con la teoría de los costos comparados), separa los fenómenos mone­tarios de los esenciales de la economía, y considera finalidad sustancial de la inves­tigación económica el establecimiento de las relaciones que reglamentan la distribución de los productos entre las distintas catego­rías sociales, determinación que obtiene vinculando el problema de dicho reparto al del valor (de intercambio) de los bienes, medido según el trabajo necesario para producirlos. Todo ello integra la base de un sistema teórico en el cual se inspirarán luego Marx, en la elaboración de su teoría de la plusvalía, y los teorizantes de la uti­lidad, quienes lo integrarán en la consi­deración del aprecio subjetivo de los bienes por parte de los operadores económicos.

F. Caffè