Antonio de Sousa de Macedo

Nació en 1606 en Oporto y murió en Lisboa en 1682. Terminados los estudios humanísticos en el Colegio de San Antonio, de los jesuítas, siguió los de Derecho civil en la Universi­dad de Coimbra. Hijo de una familia noble, ingresó todavía muy joven en el séquito de Felipe II, durante la dominación espa­ñola de Portugal. Auditor de la cancillería de Oporto, en 1641 fue enviado a Inglaterra como secretario de los embajadores Antonio de Almada y Francisco de Andrada Leitáo, encargados de las negociaciones de una paz por separado; en el curso de esta misión destacó por sus buenas cualidades diplomáticas y la intransigencia con que, frente a las voces españolas, defendió las razones de Juan IV de Avis y la independencia na­cional portuguesa. Firmado el tratado de paz en 1642, Sousa de Macedo permaneció en Londres como residente, y apoyó a Carlos I en la lucha contra el Parlamento. En 1650 fue enviado a La Haya para negociar la paz con los Países Bajos; en tal ciudad hizo pu­blicar el año siguiente Harmonía política dos documentos divinos com as convenien­cias do Estados, especie de «vademécum» destinado a los príncipes y tendente a la conciliación de la moral con la política.

En 1662 volvió a Portugal, donde asumió el cargo de secretario de Estado de Alfonso VI; a causa de su manifiesta influencia sobre las decisiones del monarca se enajenó la amis­tad de la reina María Francisca, la cual pidió repetidamente su alejamiento de la corte, que logró ver realizado tras los tu­multos de 1667, algo anteriores al destrona­miento del soberano. Además de Harmonía política Sousa de Macedo escribió: el poema en ca­torce cantos Ulyssipo (1640, v.); Flores de España, excelencias de Portugal, obra en castellano que contiene algunos juicios crí­ticos acerca de personajes de la historia y la literatura portuguesas que sirvieron de documentación para la filología sucesiva; los Mercurios Portugueses, com a novas da guerra entre Portugal y Castilla (1663-66), que introdujeron el periodismo en el país; el Tratado de Educação y la miscelánea en prosa Eva e Ave, ou María Triumfante. Se le atribuye también el Arte de furtar, uno de los textos portugueses más curiosos del siglo XVII.