Claude Perrault

Nació en París el 25 de septiembre de 1613 y murió en la misma capi­tal el 9 de octubre de 1688. Hermano de Charles Perrault (v.), fue hombre de vasta cul­tura humanística y científica. Doctorado en Medicina en París, no abandonó los estu­dios, que le valieron la confianza de Colbert, del que recibió el nombramiento de miem­bro de la nueva Académie de Sciences, fundada en 1666, y el encargo de proyectar y construir el Observatorio de París (hacia 1667). La aventura capital y más gloriosa de Perrault es la construcción de la gran fachada del Louvre (1660-1670). La fachada, ya ini­ciada por el mediocre Le Vau, fue hecha desmontar por Colbert, el cual solicitó nue­vos proyectos de los mejores arquitectos franceses y de Gian Lorenzo Bernini. Pre­valeció por fin el proyecto de Perrault.

Es muy conocida e instructiva la polémica larga e indirecta — a través de los periódicos de la época — mantenida entre Perrault y Bernini, los proyectos del cual, sin duda superiores, estaban destinados a quedar incomprendidos por sus contemporáneos. Recordemos entre otras obras arquitectónicas de Perrault el proyecto (ejecutado sólo en yeso y destrui­do después) de un arco de triunfo para Luis XIV, la capilla de Notre-Dame de Navonne en la Église des Petits-Péres en París, la capilla del castillo de Sceaux, la gran «allée d’eau» y la mayor parte de los jarrones de mármol y de bronce del jardín de Versalles. Espíritu típicamente francés, capaz de equilibrar el irrefrenable gusto por la pompa y la grandilocuencia con el inteli­gente amor a la claridad y la agudeza, Perrault es un escritor vivaz, que no se deja abrumar por la densa gravedad de los te­mas.

Además de numerosas disertaciones latinas sobre materia de medicina, Perrault es autor de una Mécanique des animaux y de aquellas Mémoires pour servir à l’histoire naturelle des animaux (1671 y 1676) que sirvieron para destruir más de una leyenda. En 1673 apareció su traducción de los Dix livres d’architecture de Vitruve, enriquecida con un agudo comentario y con bellísimos grabados en cobre; siguieron a ésta el tra­tado Ordonnance de cinq espèces de colon­nes, selon la méthode des anciens (1683); el Recueil de plusieurs machines de nou­velle invention (1700, póstumo), etc.

A. D. Pica