Christopher Marlowe

Nació en Canterbury el 6 de febrero de 1564 y murió en el suburbio londinense de Deptford Strand el 30 de mayo de 1593. Era el segundo de los cinco hijos de John Marlowe, miembro del gre­mio de zapateros y curtidores de Canterbury, y su esposa Catalina, hija de Chris­topher Arthur, rector de la iglesia de San Pedro de la misma ciudad. Estudió en la King’s School de ésta, y a partir de 1581, gracias a una beca fundada por el arzo­bispo Matthew Parker y destinada a aspi­rantes a la carrera eclesiástica, en la Uni­versidad de Cambridge, en el Corpus Christi College. Allí obtuvo, en 1584, el título de «bachelor of arts», y en julio de 1587 el de «magister artium», a pesar de cierta opo­sición de las autoridades académicas, para vencer la cual fue necesaria la interven­ción del Consejo privado de la reina. De ello parece poderse deducir su ingreso, por aquel entonces, en el servicio secreto.

Es­casas noticias poseemos respecto de la vida de Marlowe en Londres, donde, según se cree, debió de establecerse poco después de la ob­tención del segundo título académico. Como Shakespeare, a quien posiblemente conoció, vivió en la zona teatral de Shoreditch, a la orilla izquierda del Támesis, al norte del London Bridge; ello, por lo menos, has­ta que la peste, en el verano de 1592, le forzó a alejarse de allí en dirección a Scadbury, en el condado de Kent, donde fue huésped de su amigo sir Thomas Walsingham, primo del célebre sir Francis. Igno­ramos sus medios de subsistencia, por cuan­to no ejerció profesión alguna y, por otra parte, no pudo bastarle el dinero proce­dente de la venta de las obras literarias conservadas y perdidas. Nos quedan de Marlowe sólo seis tragedias, un pequeño poema in­completo, varias traducciones y una breve composición lírica. La tragedia Dido, Queen of Carthage, escrita en colaboración con Thomas Nashe, fue una obra juvenil.

La fama del autor afianzóse con Tamerlán el grande (v. Tamerlán), producción en dos partes, compuestas en Cambridge respecti­vamente en 1586 y 1587. Siguieron quizá algunos dramas hoy perdidos, uno de ellos — mencionado por el poeta en el prólogo a La trágica historia del Doctor Fausto (v. Fausto) — acerca de la segunda guerra pú­nica, otro sobre Scanderberg, citado por Ga­briel Harvey, y un tercero, al que alude Robert Greene, con un loco y blasfemo sacerdote del sol como personaje. La tra­gedia de venganza El judío de Malta (v.) debió de ser escrita a fines de 1589 y prin­cipios de 1590; The Massacre at Paris, pri­mer intento de drama histórico servilmente inspirado en el género trágico de la obra anterior, parece haber seguido poco des­pués; Eduardo II (v.), primera tragedia his­tórica propiamente tal, fue compuesta probablemente en 1591; La trágica historia del Doctor Fausto, en fin, basada en la traduc­ción inglesa del Faustbuch, aparecida a fines de 1592, sólo pudo ser escrita en el trán­sito de este año al 1593, y quizá debió de permanecer incompleta a causa de la muer­te de su autor, lo mismo que el pequeño poema Hero and Leander, al cual se dieron varias continuaciones, de las que fueron las más célebres la de Henry Petowe y, sobre todo, la de George Chapman.

Además de la composición lírica The Passionate Shepherd to his Love solía atribuirse también a Marlowe un fragmento descriptivo inclui­do en England’s Parnassus que investiga­ciones recientes han revelado parte inte­grante de un pequeño poema de Gervase Markham titulado Devoreux y ya conside­rado perdido. Las traducciones de los Amo­res de Ovidio y del primer libro de La Farsalia de Lucano corresponden al período de Cambridge; en la de este último texto el traductor ejercitóse en el pentámetro li­bre, que empleó magistralmente en Tamburlaine y en las tragedias posteriores. Parece haber traducido también El rapto de He­lena de Coiluto; sin embargo, esta versión no ha llegado hasta nosotros. A Marlowe se han atribuido una tragedia tardía, Lust’s Domi­nion, publicada en 1657, y una comedia perdida, The Maiderís Holiday, incluida en el Stationers’ Register el 8 de abril de 1654 como obra suya y de John Day. Ha querido verse también la mano de Marlowe en varios dra­mas anónimos, como Edward III, Locrine, Selimus, The Troublesome Reign of King John, etc., así como en algunos juveniles de Shakespeare.

Nuestro autor fue acusado abiertamente de ateísmo y veladamente de homosexualismo. Tuvo un carácter violen­to, como atestiguó Thomas Kyd en la carta dirigida a sir John Puckering a principios de junio de 1593, y según queda, además, confirmado tanto por el duelo iniciado con el posadero William Bradley el 18 de sep­tiembre de 1589 y continuado por Thomas Watson, que dio lugar a la muerte del adver­sario y a la detención de ambos poetas, como por el informe de los agentes de poli­cía de Holywell Street (el «constable» y el «viceconstable») sobre amenazas del lite­rato (mayo de 1592). El trágico fin de Marlowe, en una taberna de Deptford Strand a manos de cierto Ingram Friser, en presencia del mensajero diplomático y espía Robert Po- ley, recién llegado de La Haya, y de Nicho- las Skeres, permanece aún envuelto en el misterio.

B. Cellini