Nacido el 18 de mayo de 1761 en Blaubeuren (Suabia) y m. el 5 de junio de 1808 en Mergelstetten. Preceptor en el célebre «Stift» de Tubinga y luego profesor de segunda enseñanza en Stuttgart, tras haber dedicado una obra al estudio del desarrollo histórico de los conceptos, Epochen der vorzüglichsten Begriffe (1788), orientóse hacia la filosofía práctica y la psicología, y publicó, entre otros textos, Filosofía práctica general [Allgemeine praktische Philosophie, 1795], Sobre el origen del concepto de libertad volitiva [über den Ursprung des Begriffs der Willensfreiheit, 1796] y Sobre las leyes de la asociación de ideas [über die Gesetze der Ideenassociation, 1797].
Con las Cartas sobre el origen de la metafísica [Briefe über den Ursprung der Metctphysik, aparecidas anónimas en 1798] y, singularmente, con los Elementos de la primera lógica (1800, v.), se introdujo con un pensamiento original en el meollo de los problemas del idealismo, lo cual le concitó los ataques de Fichte y también de Schelling, de quien era primo; Reinhold, en cambio, le tuvo por colaborador.
Bardili admite el fenomenalismo de Kant; pero, no obstante, desea mantener intacta la posibilidad de una metafísica. Ésta es, para él, fruto no de la inteligencia, sino de la fantasía, y por ello no necesita pruebas; únicamente al intelecto corresponde la misión de encauzarla y vigilarla. Siquiera representante de las notas generales del idealismo, Bardili no aparece vinculado a ninguna de sus tendencias principales.
En su ideario conviven gérmenes del platonismo con influencias no sólo de Fichte, Schelling y Hengel, sino también de la psicología sensualista (el tacto —que Bardili no distingue de la sensación — es considerado como el sentido fundamental del hombre). El lenguaje del autor (quien poseía algo de mesianismo filosófico) resulta muy oscuro; aun su pensamiento adolece de falta de claridad (no presenta, por ejemplo, una neta distinción entre «lógico» y «real»).
A. Hilkmann

