Christian Reuter

Nació el 9 de octubre de 1665 en Kütten, cerca de Zörbig (Sajo­rna), y murió en Berlín probablemente hacia 1715. Pertenecía a una familia de campe­sinos acomodados, quienes, deseosos de te­ner un hijo pastor, le indujeron al estudio. Nada se sabe acerca de su primera juven­tud. En 1688 estudiaba en la Universidad de Leipzig, donde cursó primero Teología y luego Jurisprudencia. Vivía junto con un compañero en la posada «Al León Rojo», dirigida por cierta viuda Müller, la cual expulsó a los dos huéspedes por falta de pago. Reuter se vengó burlándose cruelmente de la posadera y de sus hijos en la come­dia L’honnête femme o la buena señora de Plissine [L’honnête femme oder die ehrliche Frau zu Plissine, 1695], que alcanzó un gran éxito. Castigado a causa de ello por las autoridades académicas, posteriormente, empero, siguió atacando a la familia Müller a través de otra comedia (Enfermedad y muerte de la buena señora Schlampampe, 1696, v.) y de algunos libelos, hasta que, por fin, se le expulsó de la ciudad.

Entre los textos satíricos de nuestro autor figura su obra maestra, Schelmuffsky, Descripción de sus viajes verdaderamente curiosos y muy peligrosos por tierra y por mar (1696, v.); versiones de la novela: la primera resulta un rápido boceto, y es de 1696; la segunda, escrita un año después, se resiente de su excesivo tono caricaturesco. Mientras tanto, gracias a la intervención de influ­yentes protectores Reuter consiguió mitigar los rigores de la relegación, y llegó a secreta­rio de un noble y alto funcionario del gran duque; no se sabe cuándo abandonó este empleo. En 1703 hallábase en Berlín en bus­ca de la protección de la corte, para cuyo teatro compuso, con éxito diverso, los tex­tos de varias cantatas, el de un oratorio sobre la Pasión y varias poesías de circuns­tancias. Su actividad aparece documentada hasta 1710.

Probablemente debió de vivir en difíciles condiciones; una noticia de 1712 que figura en los registros de la parroquia del castillo permite incluso creer que pudo conocer la miseria absoluta. Cuanto cabe deducir de las escasas noticias y de la pro­ducción del autor induce a suponerle falto de un carácter moralmente sólido; sin em­bargo, sus obras han influido considerable­mente en la historia del teatro alemán, y su novela agradó mucho a los románticos.

V. M. Villa