Charles-Ferdinand Ramuz

Nació en Cully, cerca de Lausana (cantón de Vaud) el 24 de septiembre de 1878 y murió en la misma localidad el 23 de mayo de 1947. De origen modesto, estudió en la Universidad de Lausana y fue durante algún tiempo maes­tro en el colegio de Aubonne, pero su es­casa vocación docente determinó que a los veinticuatro años marchara a París con el fin, o el pretexto, de prepararse para la licenciatura en letras. En realidad, no escri­bió siquiera una línea de su tesis que tenía como tema Maurice de Guérin (v.); prefe­ría el variado y excitante espectáculo de los diferentes barrios parisienses a los cur­sos de la Sorbona; en compensación, con poco dinero en los bolsillos y una fuerte inclinación a la soledad, escribió novela tras novela: Le petit village (1904), Aline (1905), La grande guerre de Sonderbond (1905), Les cinconstances de la vie (1907), Jean-Luc persécuté (1909), Aimé Pache, peintre vaudois (1910), Vie de Samuel Belet (1913) y Adieu à beaucoup de personnages (1914).

Escaso fue el éxito y, a principios de 1914 Ramuz, intuyendo la inminencia de la guerra, volvió a su canton de Vaud, del que no saldría ya. Allí, habiendo compren­dido que su auténtica vocación consistía en cantar su propio terror, no se ocupó de otra cosa que de la obra que quería cons­truir. Su vida fue pobre en acontecimientos. Fundó (1916) en colaboración con Edmond Giliard y Paul Budry los Cahiers Vaudois, y preparó una nueva serie de novelas: La curación de las enfermedades (1917, v.), Le grand printemps (1917), Les signes parmi nous (1919), Salutation paysanne (1921), La separación de las razas (1923, v.), con las que adquirió una amplia notoriedad en Francia y en el resto de Europa. Siguieron a éstas: Gozo en el cielo (1925, v.), El pavor en la montaña (1926, v.), La belleza sobre la tierra (1927, v.), La fête des vignerons (1929), Farinet o La falsa moneda (1932, v.), Derborence (1934), El muchacho saboyana (1936, v.), Necesidad de grandeza (1937, v.), Si el sol no volviese (1937, v.).

Inclinado a las más graves reflexiones por la amenaza de una nueva guerra, el novelista se trueca algunas veces en moralista en Ques­tions (1936) y en su Diario (1946, v.). Hay que recordar también que Ramuz proporcionó a Igor Stravinsky el libreto para una de sus mejores composiciones, Historia del sol­dado (1920, v.). De un modo casi instintivo Ramuz ha sido un escritor inmutable, por de­cirlo así: fijado en el ambiente del alto lago Lemán, de allí extrajo exclusivamente su materia de novelista, así como de moralista, aunque en la descripción de personajes, impulsados esencialmente por el instinto, haya puesto en claro numerosas verdades incon­testables. También su estilo, objeto de di­versas críticas, se encuentra en realidad entonado con los demás de su inspiración, de sus criaturas y de sus paisajes. Con jus­ticia ha sido definido Ramuz como el escritor más representativo de la Suiza romanche después de Benjamín Constant (v.). Sea como fuere, su influencia ha sido grande sobre la reciente novela rural.

R. Purnal