Catulle Mendes

Nació en Burdeos el 22 de mayo de 1841, murió en Saint-Germain-en- Zaye el 8 de febrero de 1909. En 1860 abandonó la provincia y marchó a París, donde, al año siguiente, fundó la Revue fantaisiste, que, a pesar de su breve vida (15 febrero- 15 noviembre 1861) desempeñó un gran pa­pel en la floración del parnasianismo. En este período fue procesado y condenado Mendes a un mes de prisión y 500 francos de multa «por ultrajes a la moral pública y religiosa» como autor de la obra en un acto Roman d’une nuit, no representada, pero publicada. En 1865 colaboró en la revista L’art, dirigida por L.-Xavier Ricard, que tendía a fundir el verbo parnasiano con las corrientes tradicionalistas. En 1868 se casó con Judith Gautier, hija del escritor y tam­bién escritora ella, de la cual se separó poco después para casarse con Jane-Primice Mette, también poetisa de delicada gra­cia. Su actividad como escritor, que com­prende cerca de ciento cincuenta volúme­nes, abarca la poesía, la novela, el teatro y la crítica.

Se dio a conocer con un volu­men de versos, Philomela (1864), al que siguieron otros muchos, entre los cuales Hespérus (1869), Odelette guerrière (1871) y Las brasas del cenicero (1900, v.); gran parte de sus obras poéticas fueron recogi­das en recopilaciones como Poésies (1892), Poésies nouvelles (1893), Choix de poésies (1925). Mucho éxito tuvieron sus novelas, todas ellas de tono decadentista, cuando no abiertamente licenciosas: Les folies amoureuses (1877), La première maîtresse (1877), Le roi vierge (1881), Zo’har (1886), La pe­tite impératrice (1887), La femme enfant (1891), Gog (1894) y La casa de la vieja (1894, v.) figuran entre las más conocidas. Dejó también un libro de carácter histó­rico (Les 73 journées de la Commune, 1871) y una reconstrucción de las Confessions de Cagliostro (La divine aventure, 1881), en colaboración con Deselide. Ferviente defen­sor del teatro poético, escribió entre otras obras La reina Fiammete (1889, v.), que agradó hasta a los críticos más exigentes. La part du roi (1872), Les frères d’armes (1873), Justice (1877), Les mères ennemies (1880), La femme du Tabarin (1887), Medée (1898), Scarron (1905, v.), La vierge d’Avila (1906), Glatigny (1906).

Escribió los libretos Le capitaine Fracasse (1878) para Pessard, Guendolina (1886, v.) para Chabrier, Bacchus (1909) para Massenet. Habiendo vi­vido en el ambiente parnasiano, quiso ser también su historiador en la Leyenda del Parnaso contemporáneo (1884, v.), y en el reportaje sobre el Movimiento poé­tico francés de 1867 a 1900 (1903, v.), en el que defiende el parnasianismo con­tra el simbolismo. En los últimos años se dedicó a la crítica dramática y musical; defendió desde las columnas del Journal las óperas de Wagner y demostró en polé­micas literarias y artísticas un espíritu vi­vaz y apasionado. Fue encontrado muerto en el túnel ferroviario de Saint-Germain-en- Zaye al haberse abierto por error la puerta de su compartimento; de este modo trágico terminó una vida feliz de hombre y de escritor.

P. Raimondi