Bruno von Schönebeck

Pocas noticias poseemos sobre la personalidad de este poe­ta alemán del siglo XIII, inclinado al ejer­cicio de las armas y versado en literatura y en cuestiones cortesanas y religiosas. Según datos que figuran en la Crónica de Schöppen de Magdeburgo y en las mismas obras de nuestro autor, éste perteneció a una familia noble y rica de Magdeburgo, y alcanzó una profunda cultura gracias a su asistencia a una escuela religiosa. En 1278 participó en la victoriosa lucha sostenida por su ciudad natal contra el margrave Otón IV de Brandeburgo, autor de canciones amorosas. Junto con algunos jóvenes descendientes de casas reinantes figuró en la sociedad de los «cons­tables», que por Pentecostés solía organizar suntuosos espectáculos. A instancias de sus cofrades cuidó hacia 1270 de la celebración de un solemne festejo.

Y así, compuso una serie de invitaciones en verso y según el estilo caballeresco dirigidas a los comercian­tes de las poblaciones vecinas; los ciudadanos que aceptaron el ofrecimiento llegaron ves­tidos como caballeros, y fueron agasajados con algunos torneos celebrados a las puertas de la ciudad. Levantábase allí una construc­ción que representaba el Graal. Uno de los bandos, el de los «custodios del Graal de Magdeburgo», había colgado en lugar visi­ble los escudos de sus campeones; cada uno de los contrincantes golpeaba uno cual­quiera de los escudos, con lo que el respec­tivo propietario quedaba retado. Como ga­lardón se otorgó al vencedor de los torneos, un acaudalado comerciante de Gosslar, una joven de Magdeburgo, una «hada». Tales festejos fueron repetidos en numerosas poblaciones de la Alemania septentrional, don­de se transformaron lenta y gradualmente en competiciones de «tiro al blanco».

Imi­tando las Cortes del rey Artús, como, por ejemplo, la de Danzig, estos certámenes constituyen una demostración evidente del esfuerzo realizado por la burguesía para apropiarse las formas de vida y los ideales propios de los caballeros y de la poesía caballeresca. Lo mismo que en estas mani­festaciones, la influencia de Wolfram von Eschenbach (v.) aparece también evidente en el estilo de los poemas alemanes de Schönebeck llegados a nosotros, algunos de ellos en es­tado fragmentario. Se trata de extensas composiciones religiosas, que presentan acu­sadas tendencias eruditas. Poseemos com­pleto sólo el Canto sublime (v. Cantar de los Cantares), escrito en 1275-76 y para cuya composición el autor recibió de un predica­dor franciscano la instrucción religiosa ne­cesaria. De un Ave María han llegado hasta nosotros únicamente algunas partes. A una Vida de Jesús pertenecieron otros fragmen­tos poéticos que revelan la veneración a la Virgen María, característica propia de Schönebeck y de su tiempo; en ellos, y según el modelo de otras narraciones, aparece tratada en dos ocasiones la leyenda de Teófilo.

L. Wolff