Augusto Gil

Nació en Lordello de Ouro (Oporto) el 31 de julio de 1873, murió en Lis­boa el 26 de febrero de 1929. A los tres años pasó con su familia a Guarda «la más alta ciudad portuguesa», y allí recibió la huella poética de la «sacra Beira», la re­gión a la que se mantuvo siempre fiel du­rante su vida de burócrata lisboeta. Estu­diante de Leyes en Coimbra, aprendió allí a amar la poesía de João de Deus y del Guerra Junqueiro de Los simples (v.); pero su ideal poético se apoyó en Verlaine, cu­yos versos encabezan algunas de sus más felices composiciones.

Licenciado en 1898, se trasladó algún tiempo después a Lisboa, donde ejerció con éxito la abogacía y desempeñó más tarde, ya instaurada la Repú­blica, numerosos cargos en la Administra­ción pública. Entre sus libros son dignos de recuerdo Musa cérula (1894), Versos (1898), Luar de Janeiro (1909), Canto da cigarra (1910), gentil sátira contra las mujeres, Gente de palmo e meio, relatos (1913), Ple­nilunio (1916, v.), quizá su mejor libro de versos, O craveiro da janela (1920) y Ave­na rustica (1927). Después de su muerte se publicó en 1930 la recopilación Rosas desta manha.

L. Stegagno Picchio