Arturo Graf

Nació en Atenas el 19 de enero de 1848, murió en Turín el 30 de mayo de 1913. Su padre, rico comerciante aficio­nado a la literatura, se arruinó; refugiado con su familia en Trieste, allí murió al cabo de poco tiempo. La viuda y los hijos se reunieron con un cuñado en Braila (Ru­mania) y allí recibió G. la primera educa­ción literaria. A los catorce años componía poesías, hacía traducciones e imprimía un poemita heroico con el seudónimo de Fila- retes Franchi.

Al año siguiente convenció a su madre para que lo llevara a Nápoles. Matriculado en la Facultad de Derecho, se licenció en 1870. Iniciada la práctica en un despacho forense, pronto se cansó de ello, y en 1871 volvió a Braila, decidido a seguir la tradición familiar del comercio. En 1874 había abandonado también la nueva activi­dad y, de regreso a Italia, se estableció en Roma. En 1875 obtuvo licencia para enseñar literatura italiana mediante una tesis sobre Leopardi; se dedicó después a la enseñanza de literaturas neolatinas, lo que le valió en 1877 una cátedra en la Universidad de Turin. En 1882 obtuvo la ambicionada cáte­dra de literatura italiana, que desempeñó hasta su muerte, acompañado siempre por la entusiástica adhesión de los jóvenes. Se casó en 1883 con Sofía Rauchenegger Loescher. En este mismo año fundó en Turin, con Renier y Novati, el famoso Giornale storico della Letterutura italiana. Sintió simpatías por el socialismo; pero no encontró en él satisfacción a su atormentada naturaleza.

Dolorosas vicisitudes familiares engendra­ron en G. un pesimismo agudo, que dejó huella en casi toda su obra literaria. Nume­rosísimos son sus trabajos histórico-litera­rios, entre los que destaca Roma en el recuerdo y en la imaginación de la Edad Media (1822-23, v.). Entre sus obras de imaginación, Medusa (1880), ampliada suce­sivamente en 1881 y en 1890, que glosa la desesperada angustia de la muerte, es la que más cumplidamente caracteriza a G. De 1893 es la colección Después del cre­púsculo (v.). El pensamiento del poeta pa­rece después marchar en busca de nuevos horizontes. En Las danaides (1897, V.) y en Mor gana (1897-1901-1905, v.), el pesimismo fundamental del autor aparece mitigado por algún destello de esperanza. Pocos años des­pués sobrevino la crisis religiosa: en el famoso artículo Per una fede, aparecido en la Nuova Antología en junio de 1905, el autor se inclina hacia una religión libre de dogmas, distante del cristianismo, pero an­clada en la fe en la inmortalidad del alma. Posteriormente aparecieron las Rimas de la selva (1906, v.).

N. Rellini Lerz