Aquilano

(lla­mado el Serafino dei Ciminelli). Nacido en L’Aquila en 1466, m. en Roma el 10 de agosto de 1500. El sobre­nombre deriva del lugar de su nacimiento, y se encuentra también muy difundido con la forma «de L’Aquila».

Figura caracterís­tica y casi emblemática de una especial zona de la cultura de su tiempo: poeta, improvisador, músico, cantante, actor, autor dramático, pasó toda su breve vida en las cortes, amado y discutido como pocos de sus contemporáneos. Estuvo al servicio del conde de Potenza en Nápoles y del car­denal Ascanio Sforza en Roma y en Mi­lán.

Vivió después en la corte del gober­nador de los Abruzos y luego, sucesiva­mente, en las de Urbino, Milán y en la de Francisco Gonzaga, marqués de Mantua. Había pasado hacía poco al servicio de Cé­sar Borgia, el Valentino, cuando le sorpren­dió la muerte. Todo lo que ha llegado hasta nosotros de su arte es una consecuencia de su vida literaria: brilla sin conmover, sobre un fondo superficial y anecdótico; muestra un ingenio muy desarrollado, una cultura poco vulgar, una ligera versatilidad, escasamente poética casi siempre.

Ello explica la razón de que una obra vastísima haya quedado casi reducida a las Burlas (v.). Son pequeños versos estrambóticos que ponen de relieve las mejores cualida­des de Aquilano: gusto y prontitud en la imagen.

F. Giannessi