Nació en Rovereto el 24 de marzo de 1797 y murió en Stressa el 1.° de julio de 1855. Inició sus estudios con Paolo Orsi, y manifestó pronto su natural tendencia ascética. Cursó Teología en la Universidad de Padua, y en 1821 fue ordenado sacerdote. Dedicó los años de juventud a los problemas pedagógicos y políticos. Su primera gran obra filosófica apareció en Roma en 1830 bajo el título Nuevo ensayo sobre el origen de las ideas (v.). En 1831 apareció Principios de la ciencia moral (v.); por aquel entonces compuso De las cinco plagas de la Santa Iglesia (v.), texto que no fue publicado hasta 1848. Párroco de S. Marco di Rovereto en 1832, trabajó en la fundación de la rama femenina de la Congregación de la Providencia, dedicada a la protección y formación de la infancia. A pesar de la oposición del Gobierno austríaco, Rosmini fue despertando un interés cada vez mayor dentro y fuera de Italia.
Desde el destierro, Mamiani examinó la ideología del Nuovo Saggio en un capítulo de La renovación de la antigua filosofía italiana (1834, v.), al cual respondió en 1836 nuestro autor con la obra La renovación de la filosofía en Italia (v.). Siguieron luego otras producciones importantes en las que combatió el sensualismo y el empirismo y discutía el idealismo alemán. Colocadas ya unas bases filosóficas sólidas, Rosmini volvió a ocuparse de las cuestiones políticas a través de libros como Sommaria ragione per la quale stanno e rovinano le umane società (1833), La società e il suo fine (1839) y Filosofía del Derecho (1841-45, v.). En 1845, y a instancias del historiador Cantü, escribió Sistema filosófico. Tras varias polémicas, entre ellas la sostenida con los jesuítas, y la aparición de algunas obras político-sociales y pedagógicas, fueron publicadas en 1850 la Psicología (v.) y la Introducción a la filosofía (v.), y en 1854 la Lógica.
A los textos mencionados cabe añadir la Teosofía (v.). A pesar de su temperamento esencialmente ascético y especulativo, Rosmini no permaneció al margen de la vida pública italiana: tras la batalla de Custoza dirigióse a Roma como enviado extraordinario de Carlos Alberto para inducir al Papa a la alianza con el Piamonte en la guerra contra Austria, negociar un concordato y establecer las bases de una confederación de estados italianos presidida por el Pontífice. Sin embargo, los acontecimientos se precipitaron, y Rosmini abandonó su misión, que había fracasado no por culpa suya precisamente. Luego permaneció junto a Pío IX, a instancias de éste mismo, y aconsejóle durante algún tiempo. Caído en desgracia al prevalecer la política del cardenal Antonelli, en junio de 1849 marchó a Stressa y durante el viaje supo que dos de sus libros, entre ellos De las cinco plagas de la Santa Iglesia, habían sido incluidos en el Indice: si bien muy contrariado por ello, sometióse a la decisión. Volvió entonces a la meditación, al estudio y a la actividad apostólica.
M. F. Sciacca

