Antonio Paleario

(Antonio della Paglia). Nació en Veroli hacia 1503, murió en Roma el 3 de julio de 1570. Literato, filósofo y reformador religioso, Paleario ejemplariza de un modo dramático el choque entre el fermento religioso e intelectual suscitado en Italia por la reforma protestante y el rigorismo disci­plinario y dogmático con que la Iglesia romana fue tomando poco a poco las rien­das de la vida italiana. Marchó a Roma de joven: estudió en Perusa y en Padua, y más tarde en Siena, viviendo de la ense­ñanza privada. De 1546 a 1555 desempeñó la cátedra de elocuencia en Lucca y posterior­mente en Milán hasta 1567. Las tesis man­tenidas por Paleario, que pasaron de una reforma ética y estructural del aparato eclesiástico a tocar algunos puntos dogmáticos, engen­draron primero sospechas contra Paleario y luego explícitas acusaciones de protestantismo: denunciado a la Inquisición diocesana de Siena en 1540, se repitió la acusación dos años después; una tercera denuncia ante la Inquisición diocesana de Milán (1559) dio origen a un proceso que se cerró a princi­pios de febrero de 1560.

Paleario salió absuelto; pero una nueva citación ante la Inquisi­ción milanesa determinó su encarcelamiento (1567), su traslado a Roma (1568) y un nuevo proceso que se cerró el 30 de junio de 1570. Paleario se retractó de las tesis que había sostenido; pero habiéndose negado a some­terse a una abjuración pública, fue ahor­cado y su cuerpo quemado en la hoguera. Las obras principales de Paleario son: Invectiva contra los pontífices romanos (v.), que no se publicó hasta 1596, pero que alcanzó gran resonancia en los países protestantes; un poema en hexámetros, De la inmortalidad del alma (1536, v.); una disertación, De las alabanzas de la elocuencia (hacia 1546, v.). Se ha comprobado de un modo autorizado la atribución a Paleario del tratado Del beneficio de Jesucristo, impreso anónimo en 1542 (v.) Los puntos de discordia con la Iglesia, tra­ducidos en acusaciones formales, fueron: la polémica moral contra la clase eclesiás­tica; la teoría conciliar; la justificación sólo mediante la fe; la duda sobre el Purgatorio, y la polémica contra la vida monástica.

D. Mattalia